Gobierno de la ciudad de Buenos Aires
Hospital Neuropsiquiátrico
"Dr. José Tiburcio Borda"
Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas
y
Revista
Electroneurobiología
ISSN: ONLINE 1850-1826 - PRINT 0328-0446

por
Pedro W. Lamberti
Facultad de
Matemática, Astronomía y Física, Universidad Nacional de Córdoba – CONICET,
lamberti@famaf.unc.edu.ar
y
Víctor Rodríguez
Facultad de Filosofía y Humanidades,
Universidad Nacional de Córdoba; rovic@arnet.com.ar
Ciudad Universitaria (5000), Córdoba, República Argentina
Electroneurobiología 2007;
15 (4), pp. 31-60; URL http://electroneubio.secyt.gov.ar/index2.htm
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Accepted and published: September 28, 2007
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ABSTRACT: On research
work started in the 1930s, with a gap imposed by the Second World War, English
physiologists and biophysicists Alan Lloyd Hodgkin (1914-1998) and Andrew Fielding
Huxley (born 1917) achieved in the early 1950s one of the most successful and
representative mathematical models in neuroscience. Of this key conceptual tool
in neurobiology, a brief historical-technical exposé is offered hereby. We underscore
its mathematical structure (a coupled non lineal partial differential equation
system, depending on space and time) as well as the development of its
influence as a respected model of current biophysics. By integrating this
equation system, those authors succeeded to describe the generation and propagation
of the action potential in the squid's giant axon, explaining its main
features, too. The import of these researches in the development of neuroscience
in the latter half of the twentieth century is of great consequence. [Article in Spanish]
RESUMEN: A partir de trabajos comenzados en la década de
1930, tras un intervalo impuesto por la Segunda Guerra Mundial, los fisiólogos
y biofísicos británicos Alan Lloyd Hodgkin (1914-1998) y Andrew Fielding Huxley
(nacido en 1917) concluyeron a comienzos de la década de 1950 uno de los modelos
matemáticos más exitosos y representativos de las neurociencias. Se ofrece una
breve exposición histórico-técnica de este valioso instrumento conceptual
neurobiológico. Señalamos su estructura (un sistema de ecuaciones diferenciales
en derivadas parciales, acopladas, no lineales, dependientes del espacio y del
tiempo) así como el desarrollo de su influencia como modelo vigente en la
biofísica actual. Con la integración de este sistema de ecuaciones, dichos
autores lograron describir la generación y propagación del potencial de acción
en el axón gigante de calamar, como así también explicar sus principales
propiedades. La importancia de estos trabajos en el desarrollo de las neurociencias
de la segunda mitad del Siglo XX es realmente significativa.

Introducción
Existen
antecedentes importantes en lo referido a la investigación de las relaciones
entre fenómenos electromagnéticos y biológicos, que no serán objeto de la
presente reseña. Muchos de esos antecedentes se remontan a los siglos XVIII,
XIX y comienzos del XX. Pese al gran valor para la ciencia que tuvieron en su
día, los afectaban graves imprecisiones. Serias limitaciones, de orden teórico
y experimental, impedían un conocimiento adecuado de los procesos involucrados;
en particular, en lo atinente a la transmisión de la excitación nerviosa.
Como marco
general, cabe apuntar que el desarrollo de mejores técnicas experimentales
permitió establecer, de una manera directa, la relación existente entre los
fenómenos eléctricos observados en los seres vivos y su estructura celular. En
particular fue posible verificar experimentalmente, en todas las células de
todos los organismos vivos, una diferencia de potencial eléctrico a través de
la membrana. Este "potencial", que en términos operativos es siempre
una diferencia de potencial entre dos puntos, o voltaje,
se conoce como potencial de reposo. Existe también en las células que no son excitables eléctricamente,
aunque en esta sinopsis sólo nos ocuparemos de las que sí lo son. Fuera y dentro
de las células hay cierto número de cargas eléctricas disueltas, capaces pues
de ser movidas. Se las llama iones,
que significa "los andantes". Son átomos disueltos, de sodio,
potasio, calcio, cloro …, cuya carga eléctrica dejó de estar equilibrada en una
combinación molecular. Aquel potencial, que en el interior de la célula (citoplasma) es negativo respecto al
exterior, lo forma la diferencia de concentración, entre el interior y el exterior
de la célula, de esas cargas eléctricas disueltas (iones). Debido a la
repulsión electrostática, cada una de
estas cargas "andantes" emprende cierto movimiento como efecto de los
cambios, en la distribución espacial de los valores del campo eléctrico,
generados por el cambio de las concentraciones o distribución espacial de todos
esos iones: cada una se mueve en reacción
al cambio en la distribución de todas
las demás. Mientras esta distribución se mantiene, aquel potencial sigue en
reposo. Por eso, el potencial se mantiene mientras los iones no pueden salir de
la célula ni entrar a ella. Cuando entran o salen, su concentración relativa
varía y la magnitud del potencial de
reposo se altera. Puede formar un potencial
de acción.

Tengamos presente
que fuera de la célula la concentración del ión sodio, Na+, es una diez veces mayor que en
el interior; y que la concentración del ión potasio, K+, disuelto fuera de la célula es
unas veinte veces mayor que en el interior. La
concentración de los iones cloro (Cl-) y calcio (Ca2+)
también se mantiene más alta afuera que adentro, con la excepción de que algunas
concentraciones en compartimientos intracelulares englobados por membrana
(óvalo verde, en la figura) pueden contener una alta concentración del ión
calcio (Ca2+). Esta configuración de cargas iónicas se mantiene por medio de un
"motorcito", llamado bomba sodio/potasio. Tras una cadena de reacciones
químicas que le permite consumir energía de moléculas de ATP, el "motorcito"
bombea hacia adentro sólo dos iones potasio, K+, por cada tres iones sodio, Na+, que bombea hacia fuera. La bomba sodio/potasio hace perder cargas
positivas al interior de la célula: negativiza el interior. A esto se suma que
algunos canales para el paso del potasio a través de la membrana “tienen pérdidas".
Eso permite una suplementaria difusión facilitada del ión potasio, K+, hacia el exterior (flecha roja, en la figura)
El registro del
potencial resultante, en la escala espacial de micrones, de esa cambiante
configuración de las cargas iónicas en escala aun mucho más minúscula, se logra
por medio de dos electrodos. Sus cables de conexión permiten comparar en un
sitio los valores de dos puntos, como es usual para medir cualquier voltaje. Un
electrodo se pone en contacto con el citoplasma, mientras el otro se mantiene
inmerso en el medio extracelular. Para células grandes, tales como el axón
gigante de calamar del Atlántico Loligo pealei (0,5 a 1
mm de diámetro, es decir 500 a 1000 mm), se usa un tubo capilar de
vidrio de unos 100 mm de diámetro.
De manera casi universal [Fisher Weiss, 1997] se observa en las células
investigadas que el potencial eléctrico (Vm0 ) del
citoplasma tiene una magnitud, negativa respecto al medio extracelular, en el
rango –100 mV £ Vm0
£ -10 mV.
Ciertas células
en los organismos vivos (células nerviosas, musculares, etc.) son eléctricamente
excitables. Su excitación o sacudida (ébranlement, nombre francés
bastante utilizado en el siglo XIX) consiste en un potencial
de acción, a veces llamado impulso eléctrico. Este es una variación brusca
del potencial de reposo. Está formada por una onda de descarga eléctrica que,
mientras se va realizando, ocupa en la membrana de la célula sólo una zona
restringida, la cual se desliza o propaga por la superficie que aún queda libre
en la misma célula, la que usualmente es de forma alargada.

Estas sacudidas, excitaciones o potenciales de acción son
eventos localizados en tiempo y espacio. Sirven pues para llevar información entre
unos tejidos y otros, lo que los hace eventos cuasi-microscópicos necesarios
para la vida de los organismos de tamaño macroscópico. Las excitaciones pueden
generarse en diversas clases de células, pero las más activas en su uso son las
células del sistema nervioso. Al producir excitaciones oportunamente y en sitios
apropiados, desde donde empiezan a propagarse, estas células nerviosas se
envían mensajes entre sí o los envían a otros tejidos corporales, por ejemplo
músculos que así se contraen o glándulas que así varían adecuadamente su
función secretora. Muchas plantas también generan potenciales de acción, que viajan a
través de su floema para coordinar la actividad; asimismo lo hacen organismos
macroscópicos de otros reinos vivos. Las excitaciones o sacudidas eléctricas naturales son
siempre típicas o estándar para cada tipo de tejido, cuya estructura establece
sus características.

En el laboratorio
tales ébranlements o sacudidas pueden inducirse también por contacto
eléctrico. Cuando se hace pasar una corriente de origen artificial e intensidad
suficiente a través de la membrana de una célula viva eléctricamente excitable,
se genera en el potencial de reposo de ésta un cambio localizado, siempre de
características estándar, que se propaga constituyendo un típico potencial de
acción.

El primer registro
directo del curso detallado de un potencial de acción [Hodgkin y Huxley, 1939]
lo lograron Alan Lloyd Hodgkin (1914-1998, foto izq. en pág. 8) y Andrew
Fielding Huxley (nacido en 1917, der.) en 1939.

Registro histórico de un potencial de acción en
el axón gigante de calamar logrado por Hodgkin y Huxley en 1939. Tomado de Nature (1939) 144, pág. 710. En el calamar,
este axón se prolonga caudalmente, pasando por donde indica la flecha de color.
Al corte, se lo ve rodeado de otros axones paralelos, de diámetro normal.
Luego los mismos
científicos, tras largo esfuerzo, lograron desarrollar un modelo matemático
“ideal” cuyo comportamiento, al variarle los valores de diversos factores
integrantes, resulta bastante paralelo al comportamiento del hecho natural
observado en el laboratorio. Ese acuerdo entre los comportamientos repetibles
del hecho observado y del modelo ideal, evidenciaron la validez del mismo.

Entre las
propiedades fundamentales del potencial de acción, que el modelo pudo
describir, se destacan las siguientes:
Ø
Existe un umbral (bien
marcado, del orden del 0,1% en la amplitud de la corriente) por superarse para
producir un potencial de acción.
Ø
Existe un período refractario,
esto es, no se puede producir un segundo potencial de acción demasiado pronto,
tras la ocurrencia de un potencial de acción.
Ø
El potencial de acción se regenera
al propagarse. En células excitables, la excitación generada en cierta
región de la membrana celular puede abrirse camino a lo largo de la célula, a
grandes distancias (decímetros y también metros, en animales muy grandes) sin distorsión
ni reducción. La velocidad de propagación propia del impulso en el axón gigante
es cercana a los 21 ms-1, mientras que en los vertebrados, en una
fibra nerviosa recubierta de mielina,
llega hasta ~120 ms-1 (~430 km/h).

Vista esquemática de un potencial de
acción ideal, mostrando sus distintas fases.

Registro real de un potencial de
acción, normalmente deformado, comparado con el esquema debido a las técnicas
electrofisiológicas utilizadas en la medición.
El logro de una
descripción satisfactoria para el potencial de acción dependió del desarrollo
de sofisticadas técnicas experimentales, minuciosas mediciones y, finalmente,
el desarrollo de un complejo modelo basado en física y matemáticas. La primera
versión de este modelo se conoce como HH. Ha conocido refinamientos ulteriores,
para algunos de los cuales se propusieron los nombres de sus respectivos
autores, mientras otros se conocen como modelos de tipo HH.
El presente
trabajo está dedicado a realizar una breve exposición histórico-técnica del modelo
original, tanto en su génesis, por tratarse de un proceso de ricos matices
históricos para las neurociencias, como bocetando algunas de sus proyecciones
en las décadas siguientes.
Algunos antecedentes histórico-técnicos
El
establecimiento con criterio moderno de la relación entre lo que actualmente se
conoce como neurofisiología y los fenómenos eléctricos no biológicos se remonta
a tiempos de Luigi Galvani. En 1791 este investigador italiano propuso la
existencia de una "electricidad animal", tras verificar el efecto que
la descarga eléctrica tenía sobre los músculos de un animal muerto. Poco
después, Alessandro Volta demostró que esta "electricidad animal" no
era distinta de la electricidad observada en otros fenómenos eléctricos. El
físico italiano Carlo Matteucci realizó en 1842 las primeras mediciones del
potencial de reposo [Matteucci, 1842, 1844].
En 1843, Emil
Heinrich du Bois-Reymond verificó que el sistema nervioso utilizaba electricidad
para comunicar distintas partes del cuerpo [du Bois-Reymond, 1843]. Esencialmente
realizó el mismo experimento que Galvani, pero con organismos vivos. Poco después,
Rudolph von Kölliker encontró que las fibras electrificadas por du Bois-Reymond
eran extensiones de células nerviosas. En 1852 Hermann von Helmholtz, físico y
fisiólogo teutón de veintiueve años de edad, determinó la velocidad de
propagación del impulso nervioso en una célula nerviosa de rana [Helmholtz,
1852]. Pero el hecho, de que esta velocidad fuese sustancialmente menor que
aquella que se había medido para la electricidad en un cable conductor, trajo
nuevas dudas sobre el carácter eléctrico de los impulsos nerviosos.
Es interesante
rescatar del propio H. Von Helmholtz la concepción del sistema nervioso como un
tendido de cables telegráficos, concepción académicamente prevalente para fines
del siglo XIX [Helmholtz, 1889]:
Las fibras nerviosas han sido frecuentemente
comparadas con cables telegráficos que atraviesan un país. La comparación es
adecuada para ilustrar lo interesante y peculiar de su modo de funcionamiento.
En las redes de telégrafos encontramos en todos lados los mismos cables de
cobre que portan la misma clase de movimiento, una estela de electricidad, pero
produciendo los más diversos resultados en las distintas estaciones de acuerdo
a los aparatos auxiliares a los que ellos están conectados. En una estación el
efecto es el sonido de una campana, en otra una señal se mueve, en una tercera
un registrador se pone a funcionar... Toda la diferencia que se observa en la
excitación de distintos nervios depende solo de la diferencia de los órganos a
los cuales el nervio está unido y a los cuales transmite el estado de excitación.
En 1888, en el
ámbito de la físico-química, se logró un adelanto conceptual que posteriormente
tuvo marcada influencia en la neurofisiología. Se trata del trabajo en que
Walter Nernst formuló una ecuación [Nernst, 1888] para describir el equilibrio
difusivo de partículas cargadas. En el contexto que nos interesa actualmente,
bastará recordar que el potencial de equilibrio de Nernst está dado por la
expresión:

Derecha:
esquema
del medio intra y extracelular
donde cn0
y cni son las concentraciones del ión de tipo n,
a uno y otro lado de la membrana, zn su valencia, F la
constante de Faraday, R la constante de los gases y T la
temperatura absoluta de la solución (ver figura). A temperatura ambiente, el factor
que precede al logaritmo resulta del orden de 25 mV para el potasio.
Entre 1900 y
1950, la concepción dominante, tanto para el potencial de reposo como para el
potencial de acción, era la teoría propuesta en 1902 por Julius Bernstein
(1839-1917). De acuerdo a ella, en el estado de reposo la membrana es solamente
permeable a los iones de potasio. Así, el potencial de reposo de una célula
debe ser igual al potencial de Nernst correspondiente al potasio.
Berstein
comenzaba así sus Investigaciones sobre
la termodinámica del tejido bioeléctrico [Bernstein, 1902]: "Las corrientes
eléctricas observadas en numerosos órganos vivos de animales y plantas han
llegado a ser objeto de múltiples investigaciones. Detectamos esas corrientes
en músculos, nervios, glándulas secretoras y órganos eléctricos de los peces
'tumbadores', así como en tejidos vegetales (…) Tórnase verosímil que todas
estas corrientes tengan un modo similar de generarse, si no el mismo; y que sus
capacidades y potencia dependan de las condiciones estructurales y composición
química de la células que forman cada órgano." [1]
La figura
siguiente, tomada del mencionado trabajo de Bernstein, ilustra su concepción de
esa causa común o modo similar de generarse:

Durante un
potencial de acción, la membrana perdía transitoriamente su permeabilidad selectiva
al potasio; así, el potencial de membrana debía aproximarse a cero, pues el potencial
debía crecer al mismo nivel adentro que afuera de la célula. Pero la primera
medición intracelular del potencial de acción (1939, más arriba) mostró
claramente que este estaba por encima del potencial nulo.

Esto constituyó
una sentencia de muerte para el modelo de Bernstein. No obstante, la concreción
de tal sentencia se hizo esperar un poco. Llama la atención que la posibilidad,
de que el potencial de acción sobrepasase el valor cero (overshoot, sobre-voltaje), hubiera sido ya considerada por muchos
neurofisiólogos, incluyendo al propio Bernstein previamente a la formulación de
su modelo. Sin embargo, todas estas discusiones preliminares estuvieron basadas
en observaciones indirectas. Desde el punto de vista conceptual, no había lugar
para ningún "potencial por encima de cero" en el marco teórico de
Bernstein.
Con los estudios de Bernstein se inició la electrofisiología moderna.
Este autor determinó las bases electroquímicas de los fenómenos bioeléctricos y
desde sus trabajos se ha reconocido el papel fundamental de la concentración
del potasio intracelular en la generación de los potenciales de reposo y de
lesión en músculo y nervio. Bernstein desarrolló su teoría
para explicar los biopotenciales de membrana a consecuencia de la hipótesis de
du Bois-Reymond, quien había postulado la existencia de partículas eléctricas
regularmente ordenadas a lo largo de la superficie del músculo y del nervio.
Bernstein desarrolló su teoría sobre la base de los trabajos de Ostwald y de
Nernst sobre la diferencia de potencial eléctrico entre dos soluciones del
mismo electrolito a dos concentraciones diferentes, separadas por una membrana
selectivamente permeable. El electrolito de mayor movilidad tenderá a avanzar
más rápidamente que los demás. Creará pues un frente eléctrico de su mismo
signo, manifiesto como una diferencia de potencial eléctrico entre las dos
soluciones. La diferencia de potencial generada se puede calcular mediante la
ecuación derivada por Nernst. Una versión simplificada de esta ecuación aparece
en casi todos los textos de fisiología:
,
donde [K+e] es la concentración extracelular del
potasio y [K+i] su
concentración intracelular; EK es el potencial eléctrico transmembrana, R es la constante de los gases, T la temperatura absoluta y F la constante de Faraday.