Gobierno de la ciudad de Buenos Aires

Hospital Neuropsiquiátrico "Dr. José Tiburcio Borda"

Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas

y Revista

Electroneurobiología

ISSN: 0328-0446

Pericia médica en un caso de lisencefalia

 

 

por

Mabel Breglia

 

Correspondencia / Contact: Postmaster [-at–] neurobiol.cyt.edu.ar

 

Electroneurobiología vol. 13 (3), pp. 245-265, 2005; URL http://electroneubio.secyt.gov.ar/lisencefalia.htm

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PERITO MÉDICO NEURÓLOGO ELEVA INFORME. Señor Juez: Mabel María Estela Breglia, médica especialista en neurología, designada perito neurólogo en estos autos caratulados “J c/ S.A. s/Amparo (Causa nro. / 2002), ratificando mi domicilio legal en calle …, a V. S. muy respetuosamente digo:

 

En tiempo y forma vengo a fin de elevar el informe pericial requerido en estos autos, en los siguientes términos:

______

 

El día 30 de Marzo de 2005, a las 17.35, la perito suscripta y auxiliares se constituyeron en el domicilio del causante a fin de llevar a cabo el examen neurológico a J dispuesto en autos.

 

Tras tocar el timbre se nos hizo esperar unos diez minutos en la calle, debido al relevante motivo que luego se comentará. En el … piso ingresamos a un departamento pequeño pero agradable; limpio, bien arreglado y adecuado para mantener al causante, que es un niño postrado de seis años cuyo retardo en el desarrollo intelectual lo mantiene en el nivel de interacciones propio de un bebé de dos o tres meses de edad. Se hallaba presente, en representación de la demandada … S.A., el distinguido colega médico Dr. …, Gerente de Administración de Riesgo de dicha empresa, quien se identificó con la tarjeta adjunta.

 

También se hallaba presente una persona que se identificó como la cuidadora del causante y dijo llamarse …. Asimismo, a poco llegó y se agregó al grupo la madre del niño, por nombre …, aclarando que venía de trabajar; posteriormente comentaría que es docente y que sale de sus tareas poco después de las 17 hs. Se optó por no requerirles identificación con sus documentos, por estimarlo innecesario para los objetivos de la pericia.

 

1. CIRCUNSTANCIAS DEL EXAMEN. La cuidadora, señora …, ante todo nos informó a los presentes que el niño J acababa de padecer una crisis epiléptica de “mediana” duración, informando que la misma duró unos siete segundos, motivo por lo cual no pudo dejarlo solo brevemente (como al parecer ha de ser el caso para permitir el acceso de otros visitantes) y debió tardar un poco en bajar por el ascensor y abrirnos, habiéndonos de presentar un examinando que durante la parte inicial de la visita permaneció en periodo post-ictal.

 

2. APARIENCIA DEL CAUSANTE. En la primera habitación desde la entrada, que es pequeña, se observa una cuna en desorden y cierto desarreglo de objetos. No hay nadie allí; aunque presuntamente es una habitación separada para el niño, la condición de este no hace aconsejable que duerma solo. En la habitación siguiente, junto a una cama matrimonial se observa un tubo de oxigeno, un aparato para aspirar secreciones traqueobronquiales y un dispositivo para medir la saturación de oxígeno (saturómetro), que durante la visita no se ponen en uso. Sobre la cama, abierta, se expone al examen un niño acostado en decúbito dorsal, tranquilo, con respiración normalizada pero aún transpirado, a quien se nos presenta como el causante.

 

No hay movimientos de miembros ni de cara; su facies es inexpresiva y presenta rasgos que no son los de un niño normal de seis años. Presenta frente ancha, hipertelorética; hiperteloresis es la excesiva separación entre ambos ojos y suele encontrarse en diversos cuadros de origen genético, algunos de los cuales cursan con deficiencia mental de moderada a grave. La implantación de los pabellones auriculares es baja. No habla ni se comunica por gestos, sino por formas incipientes de llanto, movimientos y quejidos, los que en el examen sólo aparecen rudimentariamente al final de la visita de los profesionales, quienes estuvieron en el domicilio durante poco más de dos horas. Cabe asumir que la pronunciada inmovilidad previa se debió a una crisis epiléptica de la que el infante acababa de salir, abonando la veracidad de lo informado por su cuidadora.

 

Durante ese periodo de inmovilidad, en el que se le practicaron los exámenes, la lengua protruye por la boca entreabierta y hay abundante saliva a su alrededor. Los ojos permanecen cerrados. Los miembros inferiores están en flexión. Bajo la ropa lleva pañales; la cuidadora no tuvo todavía tiempo de cambiarlos y se observa que durante el episodio convulsivo que acababa de suceder el niño se orinó.

 

3. INFORMES DE LA CUIDADORA. Nos informa su acompañante Sra. … que el infante nunca caminó ni llegó a mantenerse en posición erecta. Ante ello se lo desnuda por partes y se le halla asombrosamente bien cuidado para tratarse de una persona que vive mayormente en decúbito: su piel está muy limpia y sana, sin grietas ni escaras, lo que debe tomarse como evidencia de un asiduo cuidado, de eficacia excelente y pocas veces vista.

 

Nos informa también su acompañante que su comunicación espontánea se realiza por quejidos y movimientos de incomodidad, a través de los cuales informa que tiene hambre o sed y que necesita cambio postural o de pañales. Su comunicación en respuesta a mimos y arrumacos es progresar en sostener la mirada un poco más de lo habitual, siempre brevemente, y reaccionar con una suerte de sonrisa. Asimismo expresa satisfacción arrellanándose pacíficamente en brazos de sus mayores.

 

4. INSPECCIÓN FÍSICA. Al inspeccionar el tórax y abdomen se observan cicatrices: una medial abdominal, a la altura del ombligo, de aspecto lineal y aproximadamente 8 a 10 cm. de largo; y otra más pequeña, redondeada paramedial izquierda compatible con intervención laparoscópica. Asimismo presenta botón de gastrostomía.

 

En la cara posterior del tórax se observa desviación de columna dorsal (escoliosis).

 

Las pupilas reaccionan a la luz. En las circunstancias de la pericia no se puede tomar reflejo de acomodación, ya que el niño no responde a órdenes verbales.

 

Al rato termina la depresión post-ictal y comienza a presentar movimientos espontáneos en los cuatro miembros, mayormente en flexión. En miembros superiores hay hipotonía y en los inferiores hipertonía, con signo de Babinski. Se examinan otros reflejos: no  presenta los cutáneo-abdominales, o sea que dichos reflejos están abolidos. No responde al estímulo auditivo explorado con diapasón 256.

 

Al final de la visita profesional aparece mayor movilidad ocular y J barre con la mirada algunas áreas diferentes del campo visual, sin movilizar la cabeza. Cuando la madre lo sienta, sosteniéndole la cabeza, en la postura del tórax (que no está carente por completo de firmeza) y la fijación (aun breve) y direccionamiento de la mirada se observan mejoramientos que no suelen ser frecuentes en lisencéfalos abandonados a su suerte y revelan los lentos resultados que se obtienen con los medios terapéuticos aplicados.

 

5. ANTECEDENTES APORTADOS Y ANAMNESIS EVACUADA POR LA MADRE:

 

La madre informa que no existe un director médico que coordine todas las terapias que se aplican o podrían aplicársele. Que por su formación docente y la capacitación adquirida ante las necesidades del caso, es la misma madre quien con empeño y capacidad suple la ausencia de ese coordinador terapéutico. A tal fin durante estos seis años ha venido estudiando las cuestiones atingentes a la enfermedad de su hijo, en cuantas fuentes como profesional docente tiene a su alcance (presuntamente: bibliotecas universitarias y del magisterio, Internet, artículos sugeridos por sus contactos); realiza una multitud de consultas a profesionales e instituciones y se informa de las posibilidades terapéuticas para luego, en base a todo ello, instar a los profesionales a determinar su utilidad y promover su eventual requerimiento.

 

Su situación no parece ser cómoda para realizar ese cúmulo de actividades. La Sra. … refiere tener una hermana que ahora se ha tornado discapacitada motriz por motivos no genéticos, al parecer por anoxia en ocasión de dar a luz; esa tía de J viviría con la abuela materna del niño. El accidente habría ocurrido hace pocos años, ocupando a la madre de J también con algunas atenciones necesarias para colaborar con ese otro familiar discapacitado, al par que el padre de J, es decir el marido de la declarante, se habría retirado del hogar. El trabajo docente de la Sra. … sería la única fuente de ingresos del hogar.

 

No relata antecedentes de importancia durante el embarazo de J; refiere parto vaginal, que no requirió oxigeno y en el que al parecer no hubo cianosis.

 

La madre refiere que hasta los dos meses de edad J fue un niño normal, época en la cual comenzó a observar movimientos de pestañeo de frecuencia anormal, así como pérdida de prehensión.

 

En esa época, dice, un electroencefalograma fue informado como normal. No se dispone en la entrevista del trazado, son datos aportados por la madre. Refiere además que poco después se efectuó a J una resonancia magnética de cerebro y a raíz de la misma le diagnosticaron lisencefalia: una grave malformación de la corteza cerebral, de origen genético. Tampoco se aportaron las imágenes de dicha resonancia y no existiendo otra posterior, dicho diagnóstico debe tenerse por no corroborado dentro esta pericia. Formalmente lo tengo pues por solamente presuntivo, pero con muy alta probabilidad ya que el certificado de fs. 353 del neurólogo infantil Dr. … informa que esa “Resonancia Nuclear Magnética de Cerebro mostró claros signos de Lisencefalia difusa”. La tomografía computadorizada actual que se menciona en el párrafo siguiente es compatible, aparte de lisencefalia, también con algunas asincronías del plegamiento cortical o bien con otras graves malformaciones de las circunvoluciones y surcos la corteza cerebral, p.e. algunas formas de microgiria o paquigiria. Los síntomas de la enfermedad ya instalada son similares en todos esos casos, aunque a veces son menos globales. Empero, el relato de la aparición de los síntomas de J se ajusta al curso de aquella enfermedad (lisencefalia). En efecto, esta implica pérdida global de los progresos alcanzados con el desarrollo neurológico del primer o segundo mes del bebé a medida que la corteza cerebral, malformada, asume el control superior de las funciones de relación – control que hasta entonces venía siendo efectuado por centros cerebrales subcorticales, es decir de jerarquía inferior pero adecuadamente formados.

 

La mencionada tomografía computadorizada cerebral fue realizada el mismo mes del examen. Tiene fecha 4 de marzo de 2005 y mi observación de la misma encuentra, aparte del informe original, dilatación ventricular asimétrica, dilatación de las cisternas peritroncales, de la cisterna magna y cuarto ventrículo, así como silla turca agrandada. Esta última estructura es la sede de un órgano endocrino de funciones muy importantes, la hipófisis, y ante la imagen cabe sospechar que la silla turca tal vez podría hallarse vacía, con el tejido hipofisario malformado y repartido en otras agrupaciones anatómicas colindantes; se necesitarían otras imágenes para establecerlo. Además, confirmo el informe que acompaña a dicha tomografía, que subraya lo siguiente: se observa engrosamiento de la corteza cerebral, sin que se detecten circunvoluciones. La imagen también revela ensanchamiento de espacios subaracnoideos de la convexidad. Dilatación de los ventrículos en forma simétrica, siendo mayor el del lado derecho. En la línea media, los ventrículos tercero y cuarto son amplios. Hay hipoplasia del vermis caudal. Estos hallazgos son compatibles con el diagnóstico de lisencefalia, aunque debido a la técnica (tomografía) y su baja resolución también podrían enmascarar otras malformaciones corticales o “desincronías en el desarrollo de la giria”, todas del mismo grupo. Se trata, en todos los casos, de un cuadro de etiología genética o del control temporal de la expresión genética, acompañado por regla general de grave retardo maturativo e inestabilidad neuroeléctrica (epilepsia refractaria). No insistiré en esta cuestión, porque son detalles técnicos que no ocasionan cambios ni en el pronóstico ni en los remedios que pueden aplicarse al caso.

 

Asímismo he examinado una tomografía computadorizada de oídos, relevante respecto al trabajo del profesional fonoaudiólogo, cuyo informe es el siguiente: No se observan alteraciones en la densitometría ni morfología de ambos peñascos, estando dentro de la normalidad ambos conductos auditivos internos, cóclea y sistema vestibular, al igual que las estructuras aéreas del oído medio y del antro mastoideo, la cadena osicular y el conducto auditivo externo.

 

 

4. ANÁLISIS DEL CASO

 

4.a. DIAGNÓSTICO. Ante los datos recabados y las constancias de autos, cabe asumir legalmente que J padece una grave malformación global de la corteza cerebral que impide a este órgano desempeñar su función adecuadamente. Si dicha malformación es en efecto una lisencefalia, como todo lo hace suponer, o bien alguna variedad de otros cuadros patológicos afines; y si dicha malformación incluye o excluye también a la hipófisis y otros sectores diencefálicos, podría determinarse solamente por medio de las imágenes de una resonancia magnética nuclear de cerebro. Una serie de estas imágenes, obtenida a los dos meses de edad de J, fundamenta el diagnóstico del caso según la referencia del médico que examinó tal resonancia, Dr. …. Dicha resonancia no ha sido aportada a estos autos y la madre del causante dice haberla extraviado dentro de la casa, por lo que la buscó afanosamente en nuestra presencia, sin éxito. Ofrezco con mucho gusto a V. S. y a las partes ampliar este informe examinando ese medio diagnóstico o una nueva resonancia que se le practicare al causante. Pero a efectos prácticos considero que ello es superfluo. Los datos obtenidos son suficientes para evacuar los puntos propuestos de pericia.

 

4.b. EXPLICACIÓN DEL CUADRO CLÍNICO

 

(a) ¿Cómo opera la lisencefalia? La mayor parte del cerebro humano está cons­truída en base al siguiente plan: unos núcleos internos de substancia gris se conectan por fibras nerviosas con la superficie del cerebro. Esta superficie, pues, debe ser proporcionada a la cantidad de fibras. Mientras el cerebro es muy chico esto no trae problemas. Nuestros antepasados de hace 190 millones de años tenían tamaño y aspecto similar a lauchas pequeñas y un cerebro muy pequeño, de modo que no había problemas en conectar la superficie lisa del cere­bro con los núcleos internos. Pero a medida que el cerebro crece, la geome­tría conspira contra ello. En efecto, el volumen y la superficie crecen en pro­porciones diferentes. Un cubo de un centímetro de lado tiene un cen