Electroneurobiology : Brain/mind issues : Physical
production of the different affects : History. (Partly
in: Castellano, Français, Deutsch, English.) First
Text Sub-page (of three).
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Hospital Neuropsiquiátrico
"Dr. José Tiburcio Borda"
Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas
y
Revista
Еlectroneurobiología
ISSN: 0328-0446

Sinopsis de
esta página – Synopsis of this page
Aquí abajo encontrará – Here below are:
1. Noticia general - 2. ¿Qué es electroneurobiología? - 3. La atmósfera intelectual (all in Spanish).
4. Main Technical Ideas /Conceptos técnicos principales: Definición de psiquismo y de conocimiento sensible, retención de las memorias, evolución del sistema nervioso y relaciones mente-cuerpo o nexo psicofísico, en la Escuela Neurobiológica Argentino-Germana (AGNT).
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para facilitar su estudio, o bien para practicar castellano.
5. El descubrimiento de la Doppelrinde (German and Spanish).
6. 1883: el primer mapeo con electricidad en todo el mundo durante
ocho meses! de un cerebro humano consciente, realizado en San Nicolás,
Provincia de Buenos Aires (Spanish).
7. Table of Contents
(partial) of "Sensing: a new fundamental action
of nature" (English) -
Índices.
Copyright
© 1991, 1993, 1994, 1996
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1.
General notice (Spanish) Noticia general
El 17 de julio de 1899 llegó Christofredo Jakob a este
laboratorio, flamante por entonces. El sabio venía de Erlangen, a insertarse en
el proyecto de forjar nuestro país sobre sólidas bases científicas. Proyecto
crudo, de trasplante sin rodeos, a menudo al borde del prejuicio de creer que
el criollo, solo, no podría lograr nada. Pero Jakob se quedó hasta morir
-cincuenta y siete años-, formó familia, afectos y casi cinco mil
intelectuales; exploró regiones ignotas de la Patagonia y los Andes, y produjo
descubrimientos científicos tan adelantados que muchos fueron re-descubiertos
en el extranjero entre treinta y sesenta años después, y otros hoy marcan el
futuro rumbo de la ciencia del órgano cerebral.

Lago Jakob y Refugio General San Martín, Río Negro.
El profesor Dr. Christofredo Jakob exploró con detenimiento la zona del
Tronador, así como la de los lagos Moreno, Nahuel Huapí y la zona de Pampa Linda.
Fue el descubridor del bellísimo lago que años después Otto Meiling bautizó con
su nombre.
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2.
¿Qué es electroneurobiología?
El estado de los campos eléctricos cerebrales es la vía común
adonde desemboca la neuroquímica.
Toda la complejidad neuroquímica del cerebro se vierte
sobre el estado de sus campos eléctricos. Sus doscientas mil especies químicas,
sus casi doscientos neurotransmisores y neuromoduladores, se hallan al servicio
de esculpir un estado dinámico en esos campos eléctricos. (No es necesario
explicar todo esto aquí; pero, para connoisseurs, cabe consignar que lo
hacen por vía de las fluctuaciones integradas de los orbitales electrónicos en
reacción a la movilización fisiológica de portadores de carga). Las variaciones
de estos campos eléctricos, acoplados con otro campo cuyo estado aporta la
resolución temporal, determinan las diferentes caracterizaciones subjetivas
(emotivas, o "movientes", como placeres y dolores; o sólo señalantes,
como muchas perceptualidades al estilo de tonos y colores; o bien combinadas)
que el alma lee.
La electroneurobiología no es ninguna ciencia del
alma, de cuyos arcanos todo lo ignora excepto que no lee química: las
producciones del cerebro que directamente generan caracterizaciones subjetivas
no son moléculas ni sus reacciones, sino los estados del segundo campo
acoplados con el colectivo electrónico a cuyo estado contribuye la presencia de
aquellas moléculas y reacciones. Átomos y moléculas suelen reaccionar entre
sí y la selección natural selecciona sus organizaciones, pero éstas y aquéllas
son sólo excusas instrumentadas para modular, en los organismos controlados por
psiquismo, los contenidos sensoperceptuales (noémata, plural de nóema).
Independientemente de su "lectura" o aprehensión (nóesis).
La electroneurobiología busca describir en qué
difieren los estados físicos que generan la aprehensión-de-un-rojo, de los que
generan la aprehensión-de-un-miedo, o de un verde, o de un placer, o de cierto
olor, cuando estas sensaciones son imaginadas, recordadas o percibidas. También
busca describir en qué difieren todos ellos de la “carencia” de contenidos de
consciencia, cuando fármacos que producen anestesia general (por sí mismos, o
"gatillando" receptores) tornan más flúida la membrana que
compartimenta al tejido gris. ¿Cómo afecta este cambio a aquellos estados
físicos que generan las diferentes caracterizaciones subjetivas, impidiéndoles
obrar? ¿Les impone un estado similar al dormir sin soñar, a ese sueño profundo
que el electroencefalograma de mamíferos reconoce por sus típicas ondas lentas sin que por
ello deje de afirmarse la mentación? ¡En reptiles ese mismo registro encefalográfico denota que el animal está de lo más despierto! Todos los psicolépticos que empleamos,
todos los agentes de anestesia general que utilizamos, son eficaces, pero no
sabremos de qué manera logran su acción hasta no describir, allende su química,
esos procesos electroneurobiológicos. Y no sólo hasta no describirlos tal como
son en la actualidad, sino además tal como han sido en su desarrollo evolutivo:
es cuestión de describir, por ejemplo, la selección natural del dormir llamado
profundo (impelida con el desarrollo immunitario de la defensa febril, en el
Jurásico); o de la producción de procesos sobre nuevos ejes variativos (en
distintas formas animales) donde nuevas especies de emociones hayan podido
intensificarse y luego remitir, de modo de permitir a su vez la selección
natural de la oportuna producción de estas variaciones afectantes en las
diferentes situaciones típicas de las biografías.
Hoy todavía apenas conocemos por qué se duerme con
pérdida de conocimiento (o de retención) y desconocemos por qué se sueña, de
dónde viene el relato de un sueño, el guión de un delirio, el contenido de una
alucinación, el efecto de los psicofármacos, la fulmínea acción de la anestesia
general o de un leve enfriamiento cerebral, el que ciertas moléculas producidas
por un cerebro en cierto estado produzcan depresión y otras moléculas euforia,
y aun otras una extraña ternura. Curamos, y seguiremos curando, sin ese
conocimiento; identificaremos genes, los que producen ciertas moléculas, y
otras fuentes que asimismo allegan disrupción química al órgano cerebral, y
podremos hasta contrarrestar sus efectos cuando los juzguemos deletéreos. Pero
un avance realmente magno exige establecer qué estados físicos producen qué
caracterizaciones subjetivas. Electroneurobiología es aquella rama de la
neurobiología centrada en esta crucial pregunta.

El profesor Dr. Christofredo Jakob y el Dr. Raúl Garabelli (con el Cebus) acompañados de una de las alumnas del Profesorado en Filosofía (1943). Detalle, fotografía del frontispicio (que se reproduce íntegramente aquí abajo) en Crocco, M., "Cómo el tejido neurocognitivo genera fenómenos psicológicos", FFyL, Universidad de Buenos Aires, 1984. Copyright© 1984 by M. Crocco, reproducida con autorización.

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3.
La atmósfera intelectual
El viejo Hospicio de las Mercedes (desde hace ya mucho
Hospital Dr. José Tiburcio Borda) y el algo más viejo Hospital de Alienadas (ya
también tradicionalmente Hospital Dr. Braulio Aurelio Moyano), son hospitales
docentes. Contiguos, uno dedicado principalmente a varones y el otro a mujeres,
han recibido y reciben pacientes neurológicos y psiquiátricos, de patologías
simples o, muy a menudo, combinadas (las que, por ende, no admiten separación
asistencial). Son docentes porque su función, aparte de curar, es enseñar a
curar, básicamente por convenio con las principales casas de altos estudios; y
para enseñar investigan. Nuestra patria nunca ha sido tan colosalmente rica
como para abandonar la investigación fundamental, pagando sus noticias a
complacientes proveedores foráneos; y si la abandonara nunca será rica. Hacia
épocas de la primera Guerra Mundial, sin psicofármacos y en un necesario auge
del hospitalismo, cada Hospicio cobijaba unos seis mil pacientes (hoy la cuarta
parte, pero por internaciones harto más breves, atendiendo así a muchos más
pacientes) y, para corroborar e interpretar las observaciones en los vivos,
proporcionaba casi cuatrocientos cerebros por año. Acompañado por lo común cada
uno con su historia clínica, redactada con acuciosidad y penetración. Ninguna
otra institución humana provee ésto a la humanidad. Fue y es, así, en sus
autopsias, que los muertos enseñan a los vivos. Pero aprender requiere
contextuar, y esos estudios neurobiológicos tomaron aquí contexto en una
transdisciplinariedad humanístico-científica, de amplitud renacentista.
Caracterizóse así la mayor tradición neurobiológica hispanoamericana, conocida
informalmente como Escuela Neurobiológica Argentino-Germana, ligada por
estrechos vínculos con la tradición normalista argentina, con la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y con la Facultad de
Humanidades de La Plata, con el Círculo Médico Argentino y con la Sociedad de
Psicología de Buenos Aires, con la rica tradición paleontológica platense y con
las investigaciones del Jardín Zoológico municipal, con la Sociedad Científica
Argentina, con la Asociación Nacional del Profesorado y con las labores en
criminología y medicina legal, a más de las correspondientes facultades del
área biomédica. La inédita fecundación mutua se sostenía en el compartido
maravillarse acerca de qué es persona, y en la compartida conciencia de la
necesidad de los recursos intelectuales ajenos para obrar. Dimos así a prensas
en Europa la mayor publicación argentina de resultados investigativos hasta la
fecha (los dos volúmenes Das Menschenhirn y Vom Tierhirn zum
Menschenhirn: Lehman Vlg., Munich, 1911) y aportamos importantísimas
contribuciones, algunas mencionadas más abajo en esta misma Página; a menudo,
olvidadas en el extranjero por nuestra situación, remota para ellos, y por el
empeño en imprimir en nuestra lengua.

Desde la derecha, S. E. el Sr. Secretario de Estado con rango de Ministro de Salud Pública de la Nación, Profesor Dr. Ramón Carrillo; el Sr. Jefe del Laboratorio Dr. Braulio Aurelio Moyano, y el excelentísimo Sr. Presidente de la Nación General de División Juan Domingo Perón, con otros médicos (extrema izquierda, Dr. Ricardo Guardo, quien presidiera la Hº Cámara de Diputados; con saco, Dr. Sarruf, muerto posteriormente a manos de un paciente), de visita en este Laboratorio el 16 de agosto de 1946. (Imagen Copyright© 2005 Electroneurobiología; puede reproducirse citando la fuente con su URL original). Tal como antaño ocurriera debido a integrar investigadores de conocida militancia política o ideológica, tales como Alicia Moreau y José Ingenieros, la tradición neurobiológica argentino-germana ha sido apostrofada con etiquetas erróneas referidas a todo el espectro político-ideológico – por lo común simultáneamente – generándole no pocas dificultades. Estas siempre fueron aceptadas como un mal necesario. En efecto, por su pensamiento crítico, los verdaderos científicos no pueden permanecer como "tropa propia" de nadie. Cabe recordar al respecto las palabras de quien secundara al Dr. Braulio Moyano como segundo jefe del Laboratorio, Dr. Arturo Carrillo, recordando a su hermano Ramón, archivo sonoro que puede escucharse o descargarse desde aquí.

Ramón Carrillo (sentado, extremo izquierdo de esta "instantánea"), con Braulio Moyano (de pie, con corbata rayada), Juan Obarrio (a mano derecha de Moyano; Obarrio, luego Director de la Asistencia Pública de la ciudad, era jefe en el Hospital "Bernardino Rivadavia" del Servicio de Neurología y Psicopatología para tratamiento de psicópatas no internados y casos agudos psiquiátricos) y otros distinguidos colegas, rodeando a don Pío del Río Hortega (sentado al centro) en este Laboratorio (1943). Uno de los aportes de del Río Hortega permitió a nuestra tradición relacionar el control ciliar con la evolución del cerebro. La primera cilia (o cilio) que se observó moviéndose rítmicamente sobre una neurona fue visualizada en 1916, en Madrid, por Pio del Rio Hortega y este hecho, la presencia de cilias o cilios con movimiento sobre las neuronas cerebrales, impulsó en la década de 1960 las investigaciones que resultaron en la perspectiva de la evolución de la acción del sistema nervioso sobre el psiquismo a partir del sistema eléctrico de control de los cilios utilizado para dirigir la natación y así cazar en ciliados (Ciliophora) precámbricos, perspectiva ésta desarrollada en la Escuela argentina por Mario Crocco. (Se encontrará este itinerario conceptual resumido en "Alma 'e reptil"; véanse los hipervínculos al final de esta página). A su vez, en el escenario así expuesto, la conexión observada entre atención, memorabilidad y recobros de las amnesias evidenció que, por sí solos, los medios eléctricos derivados de ese control ciliar no podrían haber originado las alteraciones en resolución o acuidad temporal con los cuales el cerebro afecta la aprehensibilidad de las variaciones sensibles que origina en el psiquismo o mente, describiendo los cambios relevantes que acaecen en el medio circundante. Ello originó ulteriores investigaciones resultantes en la localización de las interacciones de los psiquismos con el órgano cerebral y los medios de su modificación en la desatención, los trastornos de consciencia y el dormir. (Entre los varios artículos de Electroneurobiología dedicados a este tema, pueden consultarse "On minds' localization", "Effects ..." y "A treinta años de la patente británica UK 1582301: inserción del psiquismo en el arco sensoriomotor", todos en la lista de hipervínculos que figuran debajo en esta misma página.)

El profesor Dr. Diego Luis Outes sucedió a Braulio Moyano en el liderazgo de nuestra tradición. Trabajó en este Laboratorio durante cuarenta y tres años, desde 1943 hasta 1986, y actualmente (2006), a veinte años de retirarse a su ciudad natal en el trópico argentino, Salta, continúa desde allí sus investigaciones. Además de la jefatura del Laboratorio, se desempeñó como catedrático titular de Anatomía y Fisiología del Sistema Nervioso y profesor adjunto de Cínica Neurológica en la Universidad de Buenos Aires y desde 1973 hasta 1982 fue director del Centro de Investigaciones Neurobiológicas del Ministerio de Salud.

Trasvasamiento generacional de las técnicas de tinción neurohistológica: Manuel "El Comandante" Cabrera, preparador formado por Jakob para acompañar a Moyano, compartía detalles de depuración técnica con los discípulos de Outes, como el profesor Dr. Juan Carlos Goldar en esta imagen, donde festejan un cumpleaños.

Profesor Dr. Juan Carlos Goldar y Dr. Oscar Higa, hacia 1974. Abajo, el profesor Dr. Mario Crocco. Desde septiembre de 1982 Crocco sucedió a Outes en la dirección del Centro de Investigaciones Neurobiológicas, mientras Goldar asumía la conducción del Laboratorio en el Hospital Moyano, donde el último congreso internacional (con la Asociación Helénica de Psiquiatría) se celebró en 2000.
Siguiendo la tradición, parte de las clases siempre se dictaron al aire libre, en los parques que integran este Monumento Histórico Nacional. Abajo, el profesor Dr. Mario Crocco en un momento de las mismas. (Imágenes Copyright© 1991 FNA, Copyright© 2005 Electroneurobiología; pueden reproducirse citando la fuente con su URL original).
A diferencia de otras tradiciones investigativas cuyo trabajo en neurociencias se realiza fundamentalmente con, por ejemplo, ratas o nematelmintos, los aspectos filosóficos nunca pudieron estar ausentes de la investigación y la enseñanza impartida en esta tradición neurobiológica. Abajo, una alumna del Profesorado reflexionando acerca de la cadacualtez con ayuda de Flavia y Xanthe, dos hermanas fallecidas a poco de nacer en un solo cuerpo postcervical (xyfodymia) circunstanciadas Flavia al cerebro derecho y Xanthe al izquierdo. El tema asignado a la alumna incluía la diferenciación entre alma aristotélica (una para ambas gemelas) y existencialidad (dos en el caso; por más detalles sobre esta temática, véanse los trabajos titulados "Effects ..." y "Alma 'e reptil", buscando en ellos el término técnico "cadacualtez", así como "A Palindrome: ..." sección 2, titulada "Minds' cadacualtic features" ). (Imagen Copyright© 1991 FNA, Copyright© 2005 Electroneurobiología; puede reproducirse citando la fuente con su URL original).
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4.
Main Technical Ideas -
Conceptos técnicos principales:
Definición de psiquismo y de conocimiento
sensible, retención de las memorias, evolución del sistema nervioso y
relaciones mente-cuerpo o nexo psicofísico, en la Escuela Neurobiológica
Argentino-Germana (AGNT)
Mariela Szirko
Materiales del Profesorado Superior en Neurociencias, Psicología y Filosofía
(1991)
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La tradición neurobiológica argentino-germana (AGNT en su acrónimo inglés), también conocida como escuela
neurobiológica argentina, es una tradición académica en neurobiología que data
de fines del tercio medio del siglo dieciocho. Aportó descubrimientos
históricos a las neurociencias y proveyó formación en el área a unos cinco mil
profesionales argentinos, sobre todo médicos, filósofos, psicólogos, profesores
de humanidades y maestros normales. La tradición opera en relativo aislamiento
de las neurociencias angloestadounidenses - sobre las que tuvo una pequeña
influencia sólo durante la primera mitad del siglo veinte, en cuestiones
técnicas aisladas - y de los estudios angloestadounidenses de las relaciones
cerebro-mente ("consciousness
studies"), donde no ha tenido influjo.
Perspectivas
de la AGNT sobre cerebro y psiquismo. Una razón de esta
exigua influencia puede ser el hecho de que la AGNT trabaja en base a un
paradigma diferente tanto en lo tocante a las relaciones cerebro-mente cuanto
en lo que atañe a la definición científica de la vida.
Donde las neurociencias angloestadounidenses acostumbran considerar, como
"consciousness", cierto
fenómeno no raramente estimado puramente funcional, que se manifiesta en cada
cerebro consciente como resultado de la actividad de ese cerebro, en cambio la
AGNT ve una eclosión o pop-out
similar a la que pone en existencia ("blinking
into and then out of existence") cada partícula virtual o real en
escenarios microfísicos, a partir de los campos físicos ocupantes del
"vacío" que todo lo llena. El surgimiento de tal psiquismo, también
llamado existencialidad, no está pues relacionado con las capacidades
funcionales del cerebro: no es producto ni de la complejidad del substrato
(idea usual en la neurociencia angloestadounidense) ni de su simplicidad (como
en la Escolástica). En consecuencia, donde la neurociencia angloestadounidense
usualmente ve una consciousness fenoménica
que sólo con el desarrollo se constituye al componerse por sucesiva adición de
contenidos mentales, los cuales son sus únicos elementos constitutivos y están
determinados por la actividad del cerebro, la AGNT en cambio ve una entidad en
la naturaleza que ya difiere, de otros individuos de su misma clase, antes de
adquirir (por diferenciación interna a lo largo de los intercambios causales
con el ambiente, sean estos iniciados psicológicamente o bien extramentalmente)
su particular menú de contenidos mentales.
Las disparidades siguen. En la neurociencia angloestadounidense con
frecuencia tal "consciousness"
sólo se relaciona con la conducta como un observador de las transformaciones
neurales de los estímulos que llegan. Tal observador no hace nada más que
observar, de modo que el sistema mente-cerebro es creído tan sólo un
transformador, que desarrolla pasivamente un aprendizaje modulado por su
acumulación interna - o memoria - de
previos intercambios. Allí, donde la neurociencia angloestadounidense a menudo
ve una "consciousness"
puramente reaccionante o reactiva, de modo que todo lo que dicha "consciousness" hace es sólo padecer
la sucesiva transformación de los contenidos mentales previamente adquiridos a
partir de la pasada actividad cerebral, la AGNT en cambio ve un originador de
series causales realmente nuevas.
Para denominar este rasgo característico, la tradición argentina utiliza
un viejo término del comercio de esclavos y ganado, semoviencia, bastante fuera de moda en inglés pero retenido en
castellano, así como en italiano y otros idiomas. Dicen así que el psiquismo es
semovientemente esemplástico (semoviently esemplastic), denotando con
ello que la existencialidad, por la eficacia causal de su semoviencia, enfoca
su atención sobre algún sector de sus contenidos mentales y diversamente
combina este sector con otros o con sus propios subconjuntos. Esos actos de
combinar, igual que en la escuela de Jean Piaget, se denominan
"operaciones mentales". Esta variación atencional semoviente inaugura
conducta corporal externa cuando tal operación se lleva a cabo sobre ciertos sectores de contenidos
mentales causalmente relacionados con algunas áreas cerebrales (las áreas
"motoras": por ejemplo, al mover un dedo); o bien imaginando o
reimaginando cuando, en cambio, dichos sectores de contenidos mentales están
relacionados con áreas que sólo generan estados cerebrales a los que el
psiquismo reacciona sensorialmente.
Parte pues la AGNT de distinguir en la naturaleza series causales que meramente se continúan y, en contraste,
series causales que se inauguran o se terminan, como cuando alguien inicia
un movimiento voluntario o su cuerpo le produce una sensación. Esa distinción
es estimada esencial también para que cada organismo dotado de psiquismo pueda
discernir los efectos de las propias operaciones semovientes, distinguiéndolos
de los efectos de series causales externas. Según la AGNT, esa distinción es
indispensable para que cada animal empsiqueado, durante su desarrollo
intelectual, aprenda a caracterizar las regularidades extramentales
("cosas") según las características causales internas propias de las
cosas mismas, referidas en un concepto para cada clase de cosas. Logra así epigenéticamente
cada animal el ajuste epistemológico adaptativo de sus conocimientos: lo que el
animal conoce llega a adecuarse a la presencia o ausencia y algunos atributos
genuinos de cosas biológicamente relevantes. Estos dos rasgos característicos
(psiquismo eclosional compuesto no solamente por contenidos mentales; y
semoviencia genuinamente originativa, responsable de la adecuación
epistemológica) drasticamente oponen la escuela argentina a otras perpectivas
tales como, por ejemplo el constructivismo radical (radical constructivism) y la autopóiesis, que por no advertir la
semoviencia llegan a creer imposible distinguir, en la experiencia general,
entre ilusión y percepción.
En la AGNT, el enlace psicofísico causal-eficiente es considerado una
parte pero de ninguna manera todo el nexo psicofísico o vínculo entre el
observador y su cuerpo. Esa porción, la reciprocación psicofísica
causal-eficiente, es reconocida como causalmente efectiva porque, se afirma, la
eficiencia causal de la existencialidad o psiquismo es ontológicamente idéntica
a la eficiencia causal que opera fuera de las mentes y entre ellas; o sea, en
el hiato hilozoico. Esta
denominación, hiato hilozoico, denota
a toda la naturaleza en cuanto eventúa entre las localizaciones más inmediatas
de los observadores, localizaciones que se reseñan más abajo. En tal hiato
hilozoico entre las localizaciones de los psiquismos, la causación es siempre
transeúnte o transitiva, de modo que ninguna serie causal realmente nueva se
origina allí, excepto por la eclosión o pop-out
de nuevos psiquismos y partículas microfísicas como, por ejemplo, las
portadoras de la acción causal de los campos de fuerza. En contraste los
psiquismos, una vez eclosionados, son estimados tanto fuentes como sumideros de acción causal. Su semoviencia les
permite discrecionalmente poner, o bien no poner, algunas modificaciones
físicas en la naturaleza o en su menú de contenidos mentales; y su sentiencia o
capacidad de sentir les permite, aunque no discrecionalmente, dar terminación a
la eficiencia causal de las series causales externas que llegan a la interfaz
cerebro-psiquismo. Los psiquismos son pues sources
y sinks, fuentes y sumideros de
acción causal.
Es así que en la AGNT se define al conocimiento sensible como el agotamiento o exhaución de una eficiencia
causal. Las sensaciones son reacciones entonativas, o entonaciones
(Christofredo Jakob), del psiquismo, mientras que las operaciones semovientes
son acciones que movilizan dicha única eficiencia causal compartida a través de
la frontera localizativa entre las operaciones de cada psiquismo y el hiato
hilozoico extramental.
El conocimiento sensible es un caso de aprehensión gnoseológica simple
(otro caso, que no se pormenorizará aquí, es el del conocimiento de los propios
actos que uno mismo semovientemente lleva a cabo, caso que según la AGNT
difiere en que es también reaccional pero no entonativo). Tal caracterización
en la AGNT permite definir la aprehensión gnoseológica en general - es decir,
cualquier acto de conocer o acto noético independientemente de quién sea el psiquismo
que lo está realizando - como el rasgo
característico de las interacciones eficientemente causales por el cual las
reacciones generadas entonan no-estructuralmente a la entidad reaccionante
(psiquismo) en rangos cuya manifestación exhaústa la eficiencia causal de
dichas interacciones.
No obstante, mientras la neurociencia angloestadounidense encara como
único posible significado de "una localización de la consciousness", o de las interacciones psicofísicas, cierta
localización cerebral anatomicamente fija, la AGNT considera una móvil: una
localización que, para decirlo con más precisión, se mueve a velocidad cercana
a la de la luz. De este modo su movimiento, llamado relativístico, en la medida
que el mismo varía levemente bajo el acople con el estado cerebral, en este
escenario puede introducir desconexiones entre los cursos de los eventos
percibidos y los extramentales; por ejemplo, desconexiones tales como la
incapacidad de recordar lo que fue experienciado en desatención, y la
irresolubilidad de eventos externos propia del dormir. En esta perspectiva,
tanto la fisiología cerebral, adonde el psiquismo eclosiona como su más
inmediata circunstancia extramental, por una parte, y por la otra dicho
psiquismo allí eclosionado, modifican la velocidad de esas partículas físicas.
Cerebro y psiquismo, pues, modulan esa velocidad, cada uno por vía
independiente; y, con ello, modulan la saliencia o noergia (interpretabilidad
operativa) de los sectores de contenidos mentales sensoriales. La modulación derivada de la acción del cerebro se establece
en el acople con su fisiología, que es materia de buena parte de la investigación
experimental en electroneurobiología. Así, donde las neurociencias
angloestadounidenses buscan una localización estacionaria de los procesos
psicogenéticos en el cerebro (correlato neural de contenidos mentales
particulares, neural correlate of
particular mental contents), la AGNT en cambio enfoca un substrato que se
mueve veloz. La variación de su movimiento - de origen bien fisiológico o bien
psicológico - agrega capacidades funcionales al organismo viviente.
Siempre en esta perspectiva, otras capacidades funcionales provienen de
la diferencia entre las realidades extramentales y los psiquismos. Fuera de los
psiquismos, se señala, la masa inercial adquirida por algunas pero no por todas
las partículas elementales instauró una evolución astrofísico-biológica, en la
cual los procesos temporales fueron pronto capaces de extenderse más allá de la
escala espacial microfísica. En contraste, ningún curso temporal cursa dentro
de los psiquismos (ya que sus diferenciaciones internas no interactúan entre sí
con autonomía ni presentan masa inercial diversificada, elementos estimados
necesarios para instaurar un curso temporal). Pero las estructuras
operacionalmente articuladas de diferenciaciones internas de cada psiquismo o
contenidos mentales, es decir las mentes (minds), pueden referirse a su recepción
secuencial de señales exteriores con cualquier resolución
("temporal") permitida por sus operaciones internas. Así los
psiquismos establecen una mímesis interna, de las exteriormente cursantes
secuencias causales del tiempo y de su "paso" transformativo ("pace") en la escala de tamaños
macroscópicos. En la AGNT las mentes son pues dichas xenocrónicas, o ajenas a cualquier curso temporal causalmente real
pero capaces de imitarlo.
Esto implica que, mientras la neurociencia angloestadounidense considera
a las memorias como algo grabado en el cerebro, la AGNT las considera
diferenciaciones de cada psiquismo (contenidos mentales). Son imborrables
simplemente porque en las mentes no hay curso temporal para deshacerlas,
desfigurarlas, desmontarlas, desvanecerlas, suprimirlas o aniquilarlas. Todas
estas transformaciones "de las memorias" en realidad son propias sólo
del evocarlas: del proceso psicofísico que debería conducir a su reimaginación.
Dependen de su interpretación operativa (es decir, de la interpretación en
términos de operaciones mentales). Esta transforma toda sensación en percepción
y se supedita a la resolución temporal (establecida por la transformación
relativista) o atención con que se
recibe cada nueva experiencia, tratándose de operaciones que asimismo comandan
la puesta del estado cerebral en las condiciones que permiten al psiquismo
reaccionar sensorialmente para reimaginar o evocar al recuerdo en cuestión.
La perspectiva de la AGNT subraya que, mientras la unidad de un ser
viviente proviene de su integración orgánica o convergencia de subprogramas (subprogram's convergence) que lo contrapone con su entorno y con
sus endosimbiontes, la unidad experiencial en cambio proviene de la distinción
de cada psiquismo circunstanciado respecto a cualquier otro. Esta última distinción
es intrínseca. Hace a los experienciantes incanjeables y, aunque no puede ser
completamente vislumbrada o hecha inteligible por el lenguaje, puede ser
ostendida, al pensar en otra existencialidad que eventualmente se encontrara
sintiéndose en sus reacciones y moviéndose circunstanciada al cuerpo propio de
uno y diferenciada en los previos contenidos mentales ("memorias")
propios de uno - siempre siendo otra. Tal particular condición o recíproca
alteridad de cada psiquismo eclosionado, aun antes de que el mismo comience a
generar con el desarrollo su particular menú de diferenciaciones internas o
contenidos mentales, se denota con el nombre de cadacualtez.
En suma, para la AGNT, mientras los experienciantes, psiquismos o
existencialidades son cadacuálticos, los cuerpos donde ellos eclosionaron no lo
son. En consecuencia, la unitariedad del cuerpo viviente es extrínseca -
proviniendo, como se ha dicho, de su integración orgánica o convergencia de sus subprogramas. Ninguna
integración paralela como sistema o disposición (arrangement) sistémica de contenidos mentales podría haber
proporcionado una integración similar a los psiquismos - que ya son
cadacuálticos y, por tanto, incanjeables - debido a la inhesión de los contenidos mentales. Esta inhesión consiste en su
primordial ser en uno o bien en algún otro psiquismo, pero nunca por sí solos.
Valga la redundancia, los contenidos mentales son mentales. Son incapaces de
permanecer fuera de alguna existencialidad (to
stand alone), o sea que no pueden existir sin pertenecer a ningún
psiquismo. Por ejemplo, este rojo es
de la experiencia de Marisa mientras aquel
rojo (que podría ser sensacionalmente idéntico al de Marisa) es de la
experiencia de María Eugenia y no tiene nada que ver con Marisa. En otras
palabras:
·
mientras los componentes internos
de un cuerpo viviente pueden no inherir (to
stand alone), son fungibles o
intercambiables uno por cualquier otro de su clase, y carecen de todo vínculo
recíproco intrínseco,
·
en cambio las diferenciaciones
internas de una existencialidad o psiquismo primariamente son de este o de
aquel psiquismo particular y no pueden ser transferidas a ningún otro, de modo
que ya participan de la unidad provista por la cadacualtez de la entidad
experienciante o psiquismo al que pertenecen.
Esta distinción naturalmente se olvida cuando - tal como aún hacen
algunos biólogos - "experiencia" resulta entendida como si
significara input ambiental
específico.
Perspectivas
de la AGNT sobre la evolución del sistema nervioso. La AGNT, en forma acorde, también presenta la evolución filogenética
del órgano cerebral de modo diferente a la neurociencia angloestadounidense. La
perspectiva de esta última es hodológica, es decir que enfatiza las
trayectorias neurales u hodologías, por cuanto sus reconstrucciones evolutivas
se centran en la selección natural de circuitos cerebrales adicionalmente
singularizados por sus particularidades fisicoquímicas. En cambio la AGNT
descubre allí una evolución doble, o paralela. Puede resumírsela como sigue.
Casi dos mil millones de años ha, en tiempos proterozoicos, ciertos
microbios acuáticos similares a las amebas (protamoebas)
aprendieron a controlar cilias parásítas que hospedaban en su superficie.
Pudieron así propelerse sueltas en el agua, nadar e imponer cambios de
dirección - y pronto llegaron a capturar presas con la eficiencia necesaria
para vivir de la caza. Las cilias antes fueron bacterias libres, afines a las
espiroquetas (Spirochaetae). Tras haberse habituado a parasitar esos
microorganismos huéspedes (protamoebas),
dejaron la condición de parásitos y se hicieron simbiontes del hospedador,
integrándose luego a su desarrollo. Esta aplicación de cilias para perfeccionar
la predación fue lograda por medio de la modulación de los campos eléctricos
ubicados a la base de las cilias, en aquella capa interna del cuerpo del hospedador
que lo bordea bajo su superficie, en antepasados de todos los animales
actuales. La apariencia de dichos antepasados comunes no debe haber sido
demasiado diferente a la de los actuales paramecios y otros Ciliophora actuales, aunque estos
provienen de otro linaje evolutivo, morfológicamente convergente. La modulación
no local (es decir, referida a toda la superficie de la protamoeba), de los
valores instantáneos locales (bajo cada cilia) de ese campo eléctrico, se
ejecuta generando oscilaciones en la concentración de diversos iones y dejando
interferir sus patrones oscilatorios, lo que forma correlogramas o dibujos de moiré. La textura y la dinámica de los descendientes
de esos dispositivos en organismos pluricelulares con tejido cerebral, hoy, es
materia de otra buena parte de la investigación experimental en
electroneurobiología. Sostiene la AGNT
que mucho después de su aparición, hace unos 900 millones de años, ese dispositivo
de modulación eléctrica fue seleccionado para interactuar con psiquismos
eclosionados allí, ya que tal dispositivo permitía generar diferencialmente
contenidos mentales (entonaciones sensoriales, emotivas o no) útiles para
inducir conductas tanto adaptativas como inadaptadas al medio. Al mismo tiempo,
en una selección paralela, evolucionaron los trayectos intracelulares y
multicelulares (circuitos nerviosos), proveyéndole, al animal ya empsiqueado,
de kinesias o combinaciones conductuales predeterminadas. Por selección natural
en paralelo (coevolución kinesiógeno-estesiógena) se refinaron evolutivamente
tanto las hodologías kinesiógenas cuanto la producción, por modulación de la
dinámica del campo electromagnético, de estados estesiógenos: aquellos a los
que el psiquismo allí circunstanciado reacciona entonándose.
En tal escenario, sostiene la AGNT, posiblemente las entonaciones
emotivas (emociones) fueron las primeras cuya producción se seleccionó,
haciéndolo después las señalativas o menos emotivas. La semoviencia
inicialmente ha de haber obrado siempre adaptando la conducta particular a lo
solicitado en forma genérica por las emociones. Recién al seleccionarse las
entonaciones señalativas y florecer los desarrollos intelectuales pudo crecer
su distancia operativa de la emocionalidad.
Las kinesias eran y son en sí mismas ajenas al experienciar existencial,
mientras en cambio las conductas antes mencionadas - aquellas en las cuales los
estímulos perdían su eficiencia causal originando entonaciones sensoriales
gnoseologicamente aprehendidas (emotivas
y señalativas) y, en tal situación, el psiquismo ponía, por sí mismo,
nuevas series causales para continuar el arco sensoriomotor - eran y son
gnoseologicamente aprehendidas y conscientes. Aunque en algunos caminos
evolutivos y relaciones ambiente-organismo no haya surgido ninguna ventaja
adaptativa en seleccionar y refinar ese dispositivo de modulación eléctrica que
permite la regulación por psiquismo, o la misma se haya revertido volviendo a
dejar en la articulación de kinesias el nivel más superior de control orgánico,
para otros animales las cosas fueron distintas. Tal conducta consciente, afirma
la AGNT, fue evolutivamente seleccionada para superar las limitaciones propias
de las máquinas de Turing (las que operan sólo cuando tienen instrucciones
definibles) en organismos que habitan nichos ecológicos altamente variables. Es
decir, allí donde no se pueden definir de antemano todas las pautas a seguir y,
por eso, "trocar accidentes en oportunidades" se hizo esencial para
la supervivencia.
La
definición de psiquismo. En la AGNT se define a los
psiquismos como las realidades que se transforman en el tiempo basándose en una
selección de sus antecedentes antes bien que sobre todos ellos. Uno de sus
autores lo resume como sigue:
"Toda la naturaleza es actual sólo en un instante dado, y cada
situación presente determina su propia transformación en el tiempo; las
situaciones inexistentes no pueden determinar causalmente ninguna
transformación. En tal contexto, una de las bases de la física en escala
macroscópica es que, debido a que - cuestiones cuánticas aparte - empíricamente
se halla que toda indeterminación en ella ha de aplicarse a eventos futuros,
cuando se determina cada próxima transformación la situación actual o última es
equivalente a toda su historia precedente. En contraste, los psiquismos cambian
bastante diferentemente: las mentes, existencialidades o psiquismos son las
realidades que se transforman sólo en base a una selección de sus respectivos antecedentes;
no necesariamente en base a todos ellos. Esta es la definición objetiva de
psiquismos en general, ... En contraste, las cosas situadas entre la finitud de
los psiquismos (o cosas que componen el hiato hilozoico, esto es todas las
extramentalidades tales como vientos, rocas, hongos, árboles y computadoras,
para las que ninguna variación en la cantidad o distribución de movimiento
puede ocurrir como efecto de fuerzas internas) inevitablemente usan toda su
respectiva historia, físicamente equivalente a la última situación alcanzada
por la cosa en cuestión, para transformarse a medida que el tiempo transcurre.
Así, mientras todos sus ayeres se empaquetan en sus hoy, todos nuestros mañanas
son nuestros para forjarlos. Hallando el hecho bruto de esta selección, la
física encuentra en la naturaleza la aprehensión gnoseológica y la semoviencia que llevan
dicha selección a cabo. Descubre que ambas vienen juntas, en eclosiones
discretas circunstanciadas, cuyas acciones eficientes y cuyas reacciones se hallan
constituyendo los fenómenos naturales que nosotros, cultivadores de las
ciencias naturales, tratamos de describir y comprender."
Esta definición de psiquismo es equivalente a conceptuarlos como aquellas
realidades que cambian en base a más de una situación presente por vez, fórmula
breve empleada por Mario Crocco en 1971. Además, al menos teóricamente, todos
los componentes causal-eficientes simultáneos que forman los cuerpos vivientes
podrían intercambiar sus lugares, incluso de una galaxia a otra, y son
reciprocamente substituíbles o fungibles, mientras que como ya se apuntó
idénticas sensaciones en diferentes psiquismos (el mismo rojo imaginado por dos
diferentes psiquismos, por ejemplo) no pueden siquiera ser soltados, despegados
o desempotrados de tal psiquismo - menos aun, ser luego transferidos a algún
otro para allí cumplir "funciones equivalentes" (fungibilidad). De
este modo los contenidos mentales son, pues, reciprocamente insubstituíbles, o
sea inherentes. Así que la organización biológica no puede engendrar psiquismo.
No obstante, aunque la mayoría de los organismos vivientes permanecen no
empsiqueados, los psiquismos pueden indeterminablemente ocurrir (eclosionar)
circunstanciados a organismos vivientes. La entidad que reacciona exhaustando
la eficiencia causal del estímulo y aprehende gnoseologicamente su propia
reacción como una entonación sensoria de su ser, es la incanjeable realidad del
psiquismo: no el organismo fungiblemente compuesto, al cual tal psiquismo
eclosionó circunstanciado como al sitio particular desde donde habrá de
interactuar con la realidad extramental. En tal caso, el organismo es dicho no
sólo viviente sino asimismo empsiqueado o constituyendo con tal y
tal psiquismo y no con ningún otro una unidad existencial corporizada o que
dispone de cuerpo. Pero ni su vida viene de su psiquismo, existencialidad o
alma, ni este de aquella. La organización biológica por ello contrasta y se
contrapone no sólo a la materia inorgánica sino también a los psiquismos y la
AGNT sostiene, pues, que podemos reflexionar confiadamente sobre minerales y
sobre seres vivos aparte de los psiquismos. Su consideración claramente los
distingue y, a los tres, del conocimiento con que estos últimos tienen
experiencia de sus entonaciones sensoriales.
Ahora bien, una organización biológica es siempre una particular parcela
de naturaleza. Esta sucesivamente involucra diferentes componentes; cuando un
psiquismo eclosiona a interactuar con la naturaleza a través de dicha parcela,
cada resultante unidad existencial corporizada es una unidad. La AGNT enfatiza
el resultante monismo antropológico. Esto significa que, tal como tener dos
piernas no torna a los organismos intrinsicamente duales o dualistas, tampoco
integrar un particular psiquismo eclosionado a una organización viviente de
materia inorgánica constituye una entidad dual o dualista, porque su rasgo
esencial característico es la interrelación constitutiva incambiable o
incanjeable.
Para terminar, son de notar algunas razones que llevaron a la tradición
argentina en neurobiología a diferir así de la angloestadounidense. El
platonismo inglés fue de suma influencia en la cultura de su país desde el
siglo XVII. En esa línea John Locke (1632-1704), que en otros puntos disentía
del platonismo, describió las relaciones de un cuerpo, con el psiquismo que se
encuentra en dicho cuerpo, como si esas relaciones sólo consistieran en
causalidad eficiente, de modo que - siguiendo el ejemplo propuesto por Platón,
de un timonel que puede encontrarse en cualquier navío que ocasionalmente
timonee - cualquier psiquismo podría haberse encontrado a sí mismo en cualquier
sistema cerebro-cuerpo: afectados mutuamente sólo en la medida en que el
timonel mueve la rueda mientras el barco lo mueve a él. Ninguna otra clase de
relación podría existir en ello. El nexo entre un alma o psiquismo y su cuerpo
o parcela de naturaleza sería así puramente accidental y, con esto, la relación
cerebro-mente habría de consistir sólo en causación eficiente.
De esa manera quedó encubierta, o fue dejada fuera de consideración, la
posibilidad de una relación intrínseca de cada experienciante o psiquismo con
el cuerpo (o parcela de naturaleza, de componentes velozmente mutables) en la cual
el psiquismo se encuentra, antes que más bien en cualquier otro cuerpo - un
asunto a veces denotado como el problema de "por qué siempre me despierto
detrás de mi nariz, antes bien que detrás de alguna otra". En escenarios
platonistas o lockeanos no es posible considerar que cada realidad
experienciante o psiquismo (a) sea ya diferente de cualquier otro antes de su
haberse desarrollado en diferenciaciones cognoscitivas internas (porque la
ciencia platónica sólo puede serlo de especies y géneros, o Ideas; en su perspectiva, no hay similar
ciencia de individuos, que no podrían existir como Ideas particulares sino que se constituyen por intersección de Ideas); y que (b) tal experienciante o
psiquismo pueda estar constituído con cierta interna relación particularmente
orientada hacia determinado cuerpo (lo que incluye la situación, lugar y
momento histórico en que dicha parcela de naturaleza o cuerpo existe
organizado) y no hacia ningún otro cuerpo (esto, ahora, porque el nexo
psicofísico es creído pura causación eficiente). La platónica respuesta de
Locke fue que en ello sólo existe un accidental enchufamiento ("plugging in") o conexión extrínseca
cuerpo-alma, descartando toda conexión intrínseca.
Cerrados como Locke los ojos a esta posibilidad, David Hume (1711-1776)
apuntó que la causalidad eficiente no proporciona ninguna impresión sensoria.
Hume no podía saber que, más de siglo y medio después, los aportes de Max
Planck en 1900 llevarían a explicar por qué eso ocurre (la razón es que la
causación física es discreta o cuántica, de modo que al enactuar el cambio que
causa ella se gasta toda y nada queda para también causar, adicionalmente, una
impresión sensoria de la acción causal misma). Pero Hume además declaró que la
causación eficiente tampoco proporciona una impresión sensoria cuando el agente
que obra causalmente es el mismo sujeto. Esa descripción académica, sin genuina
causación eficiente ni extramental (en el hiato hilozoico) ni intramental
(semoviencia), fundamentó la reducción de los psiquismos a sus contenidos
mentales ("mentes"); estas con el tiempo serían así presentadas como
puramente fenomenales y la vida, pues, como mero sueño, sea este un sueño
privado (subjetivismos) o el de un Lógos
eterno que se sueña en nosotros (subjetivismos-transcendentalismos, como en el
Idealismo alemán).
La denegación humeana de la causación eficiente resultó de importancia en
la Ilustración, con la controversia contra naciones cuyo poderío político se
beneficiaba con ciertas creencias religiosas de su pueblo dependientes de la
efectividad de la causación (por ejemplo, la capacidad intrínseca del pecado
para atraer castigo en una existencia postmortal, asociada a la palabra
"alma" cuyo denotado, por ello, pasó a ser substituído por el citado
concepto de "mente"). Pero hacia 1821 Maine de Biran inició una
reacción crítica, mostrando, contra lo que Hume había aseverado, que la
causación eficiente en realidad brinda impresiones cuando el agente causal es
el mismo sujeto observador. Con ello, ya no pareció más obligatorio describir
los psiquismos como meras mentes o
colecciones de contenidos mentales, asunto filosófico que ya por entonces era
de relevancia política para la construcción de poder en las clases ilustradas.
Haciendo aquí a un lado esta conexión política que ocupó y ocupa la mayor
parte de estos estudios, señalemos que la investigación neutral y científica
del tema se benefició con el concepto de Christofredo Jakob de
"entonaciones subjetivas". Tal designación, como sabemos, se aplica a
las sensaciones, pero, si estas entonan algo, entonces lo que está siendo
entonado difiere de sus entonaciones. Esta perspectiva de los psiquismos como
algo diferente de sus contenidos mentales evolucionó, ante todo en discípulos
de Jakob, como la mencionada noción de cadacualtez. Mientras tanto, la
perspectiva Locke-Hume engendraba una línea de neurociencia teórica que no
admite que cada mente y su particular
cuerpo puedan intrinsecamente constituir una unidad juntamente con y aparte de
sus interacciones causales; a su vez estas interacciones, en tanto la mente es
también considerada epifenomenal, se reducen a la influencia corporal sobre las
experiencias o estados de la mente. (En una historia paralela, conectada con la
lucha contra el tiempo de algunas culturas que no ha de detallarse aquí, las
mentes son a veces creídas incapaces de poner en la realidad actos causales en
base a modificaciones internas auto-iniciadas. Eso postula que los observadores
en la naturaleza son del todo epifenomenales, o sea incapaces de introducir perturbaciones
y aun menos de inaugurar series causales absolutas, ideología que asimismo
halla empleo político.) En consecuencia, las conexiones de una mente con el
cuerpo extramental en el cual se encuentra a sí mismo el psiquismo que internamente se diferencia también a sí mismo formando dicha
mente, son creídas de naturaleza exclusivamente causal-eficiente, similar a la
energía provista a un artefacto electrodoméstico para que funcione – cuadrando
magníficamente con el ya citado "plugging
in".
Tal perspectiva implica que los psiquismos (que esa perspectiva reduce a sus mentes o diferenciaciones internas) - y el núcleo íntimo de la gente,
pues - son nada más que los contenidos mentales que pueden ser causalmente
generados por sus respectivos cerebros. La sentiencia (la entonabilidad de las mentes), la semoviencia (la capacidad de
las mentes de inaugurar acciones
causales eficientes en base a fuerzas internas) y la circunstanciación (el
hallarse cada mente a sí misma en no
otro cuerpo) son de tal modo presentadas como altamente problemáticas y su
investigación es usualmente relegada. Al contrario procede la tradición
neurobiológica argentino-germana. Su perspectiva, del enlace psicofísico
causal-eficiente que forma una parte (pero no la totalidad) del nexo
psicofísico que vincula cada psiquismo con el organismo donde eclosiona, es aun
poco conocida fuera de la región, aunque sus conceptos están hace tiempo
integrados en programas curriculares argentinos de instituciones estatales y
privadas.
![]()
[Lo siento; tengo esta página en construcción y todavía no pude traducir al
castellano el siguiente texto. Pero provee el conciso panorama conceptual debido
a quien quiere saber técnicamente de qué se trata. Pertenece a la obra de
Alicia Ávila y M. Crocco "Sensing: a new fundamental action of
nature" (Inst. for Advanced Study: Buenos Aires, 1996), pág. 22 a 26, y
puede citarse consignando esa fuente. Más abajo
reproduzco también el índice de ese libro - Sorry:
I still have this page on its making. I have had no spare time to render the
following paragraphs into Spanish. Yet they afford the succint conceptual
landscape owed to whom wishes to know what the matter is about. They are
excerpted from the synoptic monograph from Alicia Ávila and M. Crocco
"Sensing: a new fundamental action of nature" (Inst. for Advanced
Study: Buenos Aires, 1996), pp. 22 a 26; they may be citated quoting such a
source. The table of contents of that book is also reproduced hereinafter.]
Iron-branded by an
all-penetrating naturalist-humanist transdisciplinarity which, for scientific
furtherance, demands the personal sensitivity proper to wrestle with
philosophical and culturological problems (that is to say: peculiarly
understood, not as a juxtaposition of specialists, but in the sense cultivated,
say, by Weber, Fechner and von Helmholtz), a rather secluded South-American
tradition in neurophysics waxed much bent on what, afterwards, became called
bioelectricity and dielectrics.
It was prepared by
local studies of potent "fish batteries" and ensuing chemoelectricity
theses, still in the XVIIIth century; and by Faraday’s and Young’s
"new physics", as imparted in the "unforgettable lessons"
by dielectricist Octavio Fabrizio Mossotti, from his Experimental
Physics chair in Buenos Aires between 1828 and 1835.
This last was the
same year that, in Paris, Felix Dujardin first described the intracellular
milieu, such awesome jelly lacking visible composition yet doubtlessly
organized, as "une substance appelée sarcode"; at whose
ability, when making brains, of bringing sentience-contents forth, we never
omitted wondering. As the tradition became the so-called Argentine-German
Neurobiological School, incepted since 1879 though fully fledged only since
1899, this endeavour struck roots in momentous electroneurobiological
experiments. I. e., in the much-needed, worldwide-first electrostimulation
mapping of an exposed, conscious human brain heroically prolonged during eight
months (from September 1883 to May 1884) against overwhelming odds that risked
the subject's death and the experimenter's loss of career and marriage, and
silenced over a century by a medical-politician plagiarist. [It is detailed in the next heading on this Page: MS]
In
this traditionated atmosphere, contrarily to the aforesaid obloquious
conviction, some of us (initially the physicists), in the past thirty years
reacted against those adventitious limiting features in neurodynamics.
In doing it, no
doubt indeed mostly by dint of our very remoteness, these physicists felt
uncompelled by the most cumbrous cultural expectancies.
Certainly, neither
behaviourism nor neuronism thundered here. (Behaviourism was expressly rejected in 1907: Alicia Moreau de Justo, "La vida y
los fenómenos psíquicos", El Libro (Buenos Aires) 2 (1907), 363-371.)
Nor emergentistic
theories, pronouncing psychisms to be mere perspectives or equivalent
"aspects" own of some higher level description. Or either (upon
certain grasping of the physical being as an "observer"-posited
logical predication, that "instantiates properties" (Nota 3) and, accordingly
undistinguishing the causative actuality of the present from unexisting future
or past situations, abandons the notion of absolute time at all) pronouncing
psychisms to be "productive creations" whether of the mere complexity
(hodologies) or of the mere simplicity (immateriality).
Nor, outlooks glad
to forgo natural facts by self-limiting to analyze formulations and their use,
as if being physical just were to be the value of a variable; or, barely, an
excuse for making true and false (including universally and existentially
quantified) statements about them.
Nor the derisive
natural-philosophy vogue, of minding one-witness, causally-effectual physical
facts as "qualia" or "unreduced phenomenal properties",
whose privacy is arbitrarily equated to powerlessness. (Nota 4)
Yet, we were also
stimulated by certain explosive internal conceptual tension regarding time.
This conceptual
tension was bequeathed by one of the tradition's founders. A gifted polymath,
as all them, he was also the tradition's harbinger and chief mentor. That
founder was a neurobiologist devoting himself since 1906 to model neuropilar
psychogenesis (neuropil is the bulky "fiber" feltwork, or
drenched craticula, interjacent amidst the neurons’ bodies) on reverberating
interference patterns as collective or gestalt excitation modes, whose
interference defines segmentations localizable, translationally invariant, and
mutually impenetrated. His name was Prof. Christfried Jakob (1866-1956). As an
anatomist who conceived organisms as self-relaxing oscillatory systems, he
acutely sensed the prelation of time processes to yield spatial aggrupations,
including what he called representational atomicities.
So Prof. Jakob
emphasized the time-kerned seriation of chemodiffusion carrier waves
making sensorimotor rhythms, as the periodic forcing (of coupled nonlinear oscillators)
foundation of the spatial anatomy. Just like as interfering
neuroactivity defines segmented contents. Not inversely, as on more
"stocky", still customary anatomical building blocks.
Both in
evolutionary and developmental differentiation and in actual functioning,
Jakob’s principle to describe any biological organization of physical effects (Nota 5) was the epicyclic
modulation of concentrational oscillations of chemoreactants into cycles,
rhythms, kinesias, praxias, gnosias and symbolias (a series of technical terms
to be made clearer on subsequent pages), ranked encaptically as biochemical
carrier waves each bearing the next —"waves woven on the backs of
waves"— and localized, through self-compartmentation, onto successive
scales. (In fact, "time scales" do not exist. Space or
simultaneous dispersivity has extramental scales, time no, and contrarily to
quantities of force or multitude, "quantities of time" not exist:
nature self-appends from site to site, not self-attaches from instant to instant,
so "more than one present" is but a present reference, a way of
talking, discounted as such only by said taking the physical being as a posited
predication, devising logic as a fundamental structure underlying physical
interactions, or hypostasis; howbeit —in fact— in this universe proper
predication not suffices to acquire actuality. All this shall concern us
below). Thus, Jakob conceived anatomophysiology as what today would rather fit
a dynamic quasi-fractality of epicycles forcing a pattern-forming diversification
of frequency-locking regimes, locked to the physical feasibilities for body
operation over each durational scale. It makes anatomy continuous from
slowly-changing osteology to the intentional combination of alluded
representational atomicites; from tertiary molecular structures down to bodily
acclimatization.
Far off any
iterative, fractal routine, yet these frequency-locking regimes force a
temporal organization in the series of cycles, rhythms, kinesias, praxias,
gnosias and symbolias, where the originating cycles could nowise be
infinitesimal. In it, Jakob posited the boundary conditions that fix the
differential production of the "intonations" which experience is
non-indifferent to (= the evolutionary selection of the correlation with
the survival and reproduction of the life cycles, of: fury, pleasurefulness,
fear, grief and other target-linking emotions, lust, sleepiness, hunger, thirst
and other rebalance-appetizing states, as well as the non-emoting but
signalizing sensoperceptual intonations; a tie that Jakob called biophylaxis),
neither in any special subcellular device, nor in any other, even more complex
arrangement implemented on a larger scale; but in the resonant coupling of
those concentrational oscillations, on which kerned (= nested one within
another) modulations are adaptively impressed.
It must be taken
into account that deploying the "atomic" contents which the brain
provides for a thought; displaying a blinking; moving an arm; growing a bone;
deploying the contents of the chest in embryogeny, and modifying the patterns
of life cycles in phylogeny, could not have been deemed intrinsically
different processes in the anatomo-physiological exposition of said series
of cycles, rhythms, kinesias, praxias, gnosias and symbolias. Their
peculiarities are mainly proper of scales of situational transformation, or
"interval scales".
This mutual
relativity of their "epicycled" dynamics shows up certainly in regulations attained outside psychisms. E. g., in the compliant accommodation
of the castes of eusocial insects. Each of whose specialized
"forms" compounds the dynamics of both (I) "static"
morphologies —namely, the maturation to different categories of soldiers and
workers— and (II) a repertoire of fixed neurobiological sensibilities
that, by default, behave in each task whose need for the colony is
pending of "appeasing" at the moment (that is: is currently demanded
to such caste’s level of ganglionary sensibility, with no individual
simulating any strategic course of the colony). In life cycles, morphology
is deployment. Omnipresently. It orchestrates diverse intrinsic celerities.
Sometimes it behooves, methodologically, to artificially focuse just on some
pair of supporting-supported causal levels (assigned as "structure and function":
the more flitting running as the less "substantial", or functional);
sometimes, to highlight the entire fractal-like succession of their
"epicycled" kernings.
The biological
regulations attained by way of psychism do not situate themselves differently,
although they implement different physical means. Sentience and semovience are
amongst the interactions present in the system. As Jakob described the
psychogenetic landscape in 1907, two or three lustrums after the rediscovery
(1890/96) and international examination (here it was done by Richard Sudnik and
Mariano Alurralde) of Caton’s publication in 1875 of his finding of electric
oscillations intrinsic of the brain activity (Nota 6), the cycles and rhythms at the
basis of the above morphogenetic series, reputed by that time of a
chemoelectrical nature onto which a further vital fluid might (or might
not) have added its own tensional state and relaxations, ratified the
fundamental anatomo-physiological role of the physical oscillations. How do
they causally compound themselves?
As Jakob portrayed
them, these oscillations in the psychism-supporting brain tissue do initially
segment a sort of standing waves, sustained by patterns of local neuroactivity which
not pertain to a single, particular mental content but, as the "standing
waves" interfere or "encroach their feet", enter to cast many. Unmindful allusion to bounded wholes foreruns object
perception. Needfully. Though
non-locally distributed on tissue’s volume and reciprocal interval reference,
these plurally-used "standing waves" are to be observed as local
quasi-periodicities of the nervous "ébranlements". Yet, they
at once enter their mutual, transforming interactions.
Which include
those of the sentience, or physical interactions that produce their nomical
effects through their affecting a non-indifference constitutively circumstanced
thereto. Psychisms operate repositioning segmented objects composed by that
sort of standing waves plus their experienceable intonations, and so they do
not process natural symbolic representations of more elementary data. The existential to be, namely that one which allows
other psychisms, with diverse contents, to be more or less like it (the
difference coming from the different contents, the sameness from their
existential being), and which is absent from extramentalities (whose being is,
therefore, not existential), indissociably appears in
nature with the intonations, whose extramentality admits to be causally
swayed by other extramentalities. This sort of "standing waves",
sustained by reverberating neurobiological macro- and microcircuits,
interpenetrate whilst their temporal organization constitutes that system of
segmented, or individualized, stationarities that Jakob also called
representational atomicities, whose constitutive interactions include the
mentioned sentience’s effects.
Notas
(De los párrafos citados; en la publicación se hallan todas a pie de
página, con la numeración indicada. / Notes of the quoted pages; they are all
footnotes in the printed work, numbered as follows):
3. The physical
traits, characteristically featured by any sort of real thing —i.e., a photon,
as different from an electron—, differ from that thing’s existence or
inexistence. Being or instead not being is a brute factuality. As such, the
determination of actuality is really foreign to, and not included in, any
physical determination of features. Yet no entity lacks identity. This
determination of features —even a cosmological evolution of the causal
resultances, or even evolving modalities of interaction compounding causation differently
at each stage and eventual branch— just distributes regularly the brute
empirical fact whereby there is something rather than instead nothing at all.
That assortment of new features is variegated because actual physical things
(the quantum field system and eclosions) do not form a homogeneous stuff, as
they really —not just as instrumentally posited by classical physics; see below
in the main text— are of diversified sorts (= each real physical thing is
thus found finite), so making nature a "universe"; whereas
their determination of inexistence or existence (= of their present
actuality or "interactivity") depends on that any reality really
exists, and thus cannot consist in said variegation of attributes that
"instantiates properties". Howbeit complexified might said
variegation be. Present actuality is not in turn variegable. Only entire. And
fully real; or, either, wholly absent. The existence apportioned in the
physical, finite realities is never finite in itself, partial, just specific,
or incomplete. Correspondingly, finite entities are never defined after their
existence. Neither the physical determination is causative of actuality (of its
field system or of singular eclosions) nor actuality’s causation is just
predicative of features. This distinction, obscured because the causal
determination of features never runs apart of actuality (= never runs as
if the features were forerunning things, to become amalgamated), is however
noticed in the Western thought up from Aristotle (Analyt. Hyst. 92 b
10), Boetius (appr. 470-525; cf. De Hebdomadibus II), al-Farabî
(deceased in Baghdad about 950), Ibn Sinâ ("Avicenna",
980-1037), a minority of the pre-Renaissance Schoolmen, and Spinoza (1632-1677:
Eth. I, Pr. 24; cf. Pr. 28).
4.
This improper equation presents feelings and perceptualities as caused
constituents of nature that, because of their postulated being
non-causal by themselves (and not, instead, because of their being just
incommunicable through channels), ought to stay restricted to a particular
reference frame. (Owing to that affixing, they should perform as virtual
optical images, vanishing if re-described from moving reference frames; not
even operative as their conjugate, the real images, which do subsist but vary
when their observer moves, as resplendent glitterances, photographable rainbows
and skin-taning reflections on water; the causative action of the components,
on the other hand, issuing from real images yet absent of virtual ones, is of
course found invariant across all reference frames.) In other words: such
equation of privacy to physical powerlessness presents feelings and
perceptualities as unphysical ostensions, unconstituted away of some particular
reference frame —like virtual images in the "depths" of a mirror—
but improperly attributing such "fixation" to lack of causal efficacy
for connecting them nomically. This lack, had it been true, would indeed
have prevented feelings and perceptualities to causally foreordain what is to
change when their observer moves, thus affixing their describability to a
single reference frame, in partial coincidence with observations. (Yet, as
feelings and perceptualities do cause physical effects, their one-witnessedness
must come from another physical source.) That specious deficiency would have
thus prevented exchanging observers in that reference frame, whose
particularity should thus have become secluded privacy. Wherefore the intrinsic
pith of the "qualia" conception is to pretend that all
observations in physics are observations of extramental position, and privacy
foreign to physics.
5. Chr. Jakob, Curso de neurobiología - Año lectivo
1900, Hospicio de las Mercedes (Buenos Aires). The
course was summarized in: La Semana Médica vol. VII. Dates: 28 June
1900, pp. 325-327; 12 July 1900, pp. 354-358; 19 July 1900, pp. 363-366; 9 Aug.
1900, pp. 403-408; 30 Aug. 1900, pp. 439-444; 20 Sept. 1900, pp. 479-481; and 8
Nov. 1900, pp. 589-590.
6.
Albeit the British Medical Journal published two communications
reporting the discovery of the brain oscillations of electric potential today
called electroencephalographic, the Northern hemisphere learning neglected it
for at least fifteen years, except for occassional citations of Caton’s name in
lists of experimental reseachers without any comment (e. g., that by G. Sergi, La
psychologie psychologique – édit. francaise, Alcan, Paris, 1888, p.
139).
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[Página de red en construcción - La traducción castellana será
provista en breve. MS]
Un descubrimiento
fundamental de Christofredo Jakob (1911): No existe corteza asociativa.
A fundamental discovery of Christfried Jakob (1911): The association
cortex nowhere exists.
5.
El descubrimiento de la Doppelrinde:
"Ueber die
Ubiquität der senso-motorischen Doppelfunktion der Hirnrinde als Grundlage
einer neuen biologischen Auffassung des kortikalen Seelenorgans"
Citation: Lecture of September 26, 1911
(Munich); Münchener Medizinische Wochenschriff 9, 1912.
"Von den Resultaten
seien hier folgende resumiert: I. Alle Regionen der menschlichen und tierischen
Hirnrinde ohne Ausnahme sind rezeptorisch tätig, also sensitiver Natur
(eigenartig ist nur die Stellung der Ammonsformation, des ältesten
Rindenbezirkes) . . . II. Der Hauptanteil dieser sensiblen Strahlungen endet in
der kortikalen Aussenschicht (Aussenschicht = Stratum zonale, kleine, mittlere
und grössere äussere Pyramiden + Körnerschicht /Stratum intermedium/). . . .
III. Die Innenschicht der Rinde ist effektorisch tätig (motorisch), auch sie
existiert überall. (Innenschicht = tiefe, grosse und mittlere Pyramiden, tiefe
kleiner und polymorphzellige Elemente). . . . IV. Beide Fundamentalschichten
haben bei den Saügern bis zum Menschen übereinstimmend einen doppelten Ursprung
(monophyletisches Verhalten) und auch bei verschiedenen Vertebratenklassen
(Reptilienarten insbesondere) ist ähnliches zu konstatieren. Dagegen gehört der
Amphibientyp nicht dazu, mit einiger Ausnahme der Gymnophionen, welch letztere
aber nach unseren Untersuchungen geradezu den Fundamentaltypus der Entwicklung
des höheren Kortexapparates repräsentieren. Unsere vergleichend
kortexhistologischen Studien lehrten uns nun, dass die beiden funktionell
verschiedenen kortikalen Fundamentalschichten einen getrennten Ursprung haben:
die rezeptorische Aussenschicht entstammt dem Riechhirn (einem sensiblen
Hirnteil), die effektorische Innenschicht dem Corpus striatum (einem alten,
motorischen Zentral ganglion). Trotz des doppelten Ursprungs gelangt aber die
Gesamtrinde, je höher der Hirntyp sich entwickelt hat /,/ zu einer um so
innigeren Vereinigung beider Schichten und bei den Säugern führt dies infolge
der Ausbildung von weitverzweigten zellulären Protoplasmafortsätzen und
Kollateralen der Achsenzylinder einerseits und des Auftretens massenhafter Binnenzellen
und Zwischenschichtszellen andererseits zu einer förmlichen sekundären
Verschmelzung der in der Anlage getrennten Rindenfundamentalschichten; ein
Prinzip, das insbesondere die Primaten- und somit auch die menschliche Rinde
auszeichnet. V. Eine weder rezeptorische noch
effektorische Rinde (= "Assoziationsrinde") existiert nirgends .
. . Auf die Bedeutung dieser gänzlich neuen Anschauungen von dem Wesen und
Wirken unseres Seelenorgans . . . gedenken wir in Bälde zurückzukommen. Hier
möchten wir nur darauf hinweisen, dass diese aus der modernen biologischen
Gehirnforschung hervorgegangenen Ergebnisse sich in manchem eng mit
Anschauungen der neueren Philosophie (vergl. Wundts Apperzeptionstheorie, der
Lehre vom Unterbewussten, etc.) berühren, dass sich somit die Ergebnisse der
Seelenforschung mit denen der Gehirnforschung nicht mehr, wie bisher, in
schroffem Gegensatze befinden, möchten wir als ein besonders bedeutungsvolles
Symptom für die Zukunft der Rindenbiologie hervorheben".
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El Sr. Director del Centro de Investigaciones Neurobiológicas del Ministerio de Salud y Jefe de este Laboratorio, Prof. Dr. M. Crocco, disertando en San Petersburgo (Rusia) poco después de la conferencia reproducida en lo que sigue. Copyright© 2005 Electroneurobiología; puede reproducirse citando la fuente con su URL original.
Otra prioridad mundial restringida a obrar sólo
efectos locales:
6.
A l b e r t o A l b e r t i
y el primer mapeo con
electricidad ¡durante ocho meses!
de un cerebro humano
consciente:
hazaña científica
silenciada durante un siglo
Mario Crocco
Contribución leída en las XI Jornadas Municipales de Historia
de la Ciudad de Buenos Aires, sobre el tema "La Modernidad", Centro
Cultural Gral. San Martín, el 29-VIII-1994.
Citation: Electroneurobiología
1 (3), 73-82, September 1994 [Language of main text and Summary:
Spanish].
Sumario:
La hazaña científica y humana del inmigrante trentino Dr. Alberto
Alberti
-el primer mapeo con electricidad en el mundo, prolongado durante
ocho meses,
de un cerebro humano consciente y expuesto- fue suscitada
(1) para forjar la neurocirugía (era necesario perforar el cráneo:
reimplantar el uso del trépano, abandonado porque los pacientes con
cualquier foco cerebral fallecían del exceso de perforaciones
inútiles,
ya que se desconocía casi toda localización de funciones en el
cerebro humano),
(2) por el uso polí