Gobierno de la ciudad de Buenos Aires

Hospital Neuropsiquiátrico "Dr. José Tiburcio Borda"

Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas

y Revista

Electroneurobiología

ISSN: 0328-0446

 

El Maestro de la medicina platense

Christofredo Jakob,

discípulo y amigo de

Adolf von Strümpell

 por

Vicente Oddo

Médico, poeta e historiador santiagueño, publicó en los Anuarios de El Liberal "Los médicos y la medicina en Santiago del Estero desde la fundación", en 1968; y "Panorama de la ciencia en Santiago del Estero desde mediados del S. XVI hasta comienzos del S. XX" en 1973. Al presente lleva publicados trece libros, desde uno filosófico, Medicina y Eudemonismo, Sgo. del Estero, 1972, hasta otro de historia médica provincial, Historia de la Medicina en Santiago del Estero -  Su evolución conjunta al desarrollo científico-técnico cultural local, desde mediados del siglo XVI hasta promediar el siglo XX, Sgo. del Estero, 1999, 465 pp; y en colaboración con el lingüista Domingo A. Bravo, Estudio semántico del léxico médico de la Lengua Quichua Santiagueña: Buenos Aires, Academia Argentina de Letras, 1992. Es Académico Nacional Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires (desde 1982), de la Academia de Ciencias Médicas de Córdoba (desde 1975) y de la Academia Argentina de la Historia (desde 1987). Recibió en 2005 el Premio Diego Alcorta de la Asociación Médica Argentina.

Contacto / correspondence: voddo[at-]arnet.com.ar

 

y

Mariela Szirko

Contacto / correspondence: Postmaster[at--]neurobiol.cyt.edu.ar

 

Electroneurobiología 2006; 14 (1), pp. 115-170; URL <http://electroneubio.secyt.gov.ar/index2.htm>

 

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Adolf von Strümpell (1853-1925)

 

ABSTRACT: The friendly ties linking Christfried Jakob (1866-1956) and his illustrious teacher and good friend, Adolf von Strümpell (1853-1925), never resented the separation imposed by distance and time elapsing. ¿Who was von Strümpell? Laín Entralgo placed the Leipzig master (together with Naunyn, Nothnagel and von Strümpell's immediate predecessor in Leipzig, Curschmann) into the third generation of the "Heroic Age of German medicine", utilizing this expression by Magnus Levy in order to designate the years among 1848 and 1914. Von Strümpell was among the German intellectual blacksmiths beating into shape such a neurology usually termed "classic" – anatomoclinical and localizationist – whose values' scale still shapes the Argentinian tradition. Besides these axiological appreciations and attitudes, von Strümpell as well received from his own family and intellectual atmosphere in Dorpat (Tartu), Estonia, and developed later in Erlangen, Breslau and Leipzig, a rich heritage of deep insights and conflictive perspectives which he bequeathed to his friend and disciple Jakob and hence played fecund roles in the Argentinian-German neurobiological tradition.

 

SUMARIO: Los vínculos de amistad que unían a Christofredo Jakob (1866-1956) con su ilustre maestro y buen amigo Adolf von Strümpell (1853-1925) nunca se resintieron por la separación que les impusiera la distancia y el tiempo. ¿Quién fue von Strümpell? Laín Entralgo ubica al maestro lipsiense (junto con Naunyn, Nothnagel y el inmediato predecesor allí de von Strümpell, Curschmann) en la tercera generación de la "edad heroica de la medicina alemana", utilizando tal expresión de Magnus Levy para señalar los años comprendidos entre 1848 y 1914. Von Strümpell fue uno de los artífices ideológicos alemanes de esa neurología que solemos llamar "clásica" –anatomoclínica y localizatoria– cuyos valores aún informan la tradición argentina. Junto a estas apreciaciones axiológicas y actitudes, von Strümpell también recibió de su propia familia y de la atmósfera intelectual en Dorpat (Tartu, Estonia), y desarrolló luego en Erlangen, Breslau y Leipzig, una rica herencia de profundas comprensiones y perspectivas conflictivas que transmitió a su amigo y discípulo Jakob y, por medio de éste, jugaron fecundos roles en el itinerario conceptual de la tradición neurobiológica argentino-germana.

 

Maestro: el profesor von Strümpell demostrando la exploración de una paciente en el auditorio clínico de la Universidad de Leipzig, hacia la época en que Jakob lo visitó a su regreso a Alemania (1911-13).

Discípulo: el profesor Jakob cortando un cerebro humano en el soleado balcón de la entrada Sur de este Laboratorio (derecha de la fotografía), hacia la época (1906-7) en que componía sus modelos de interferencia de la actividad de los macro- y microcircuitos neuronales para las entregas de "Localización del alma y de la inteligencia".

 

 

Introducción  

Aseveraba Domingo Faustino Sarmiento: "Los discípulos son la biografía del maestro". El profesor Christofredo Jakob, con su eminente obra personal entre nosotros, y especialmente con su meritoria labor científica en La Plata, vino de pleno a corroborar tan palmaria verdad.

Recordado a la sazón Jakob en otros artículos de la presente revista por su rol fundamental en la medicina platense, nos parece justo y oportuno asimismo memorar en la ocasión su amistad con el célebre Rector de Leipzig durante la Gran Guerra, profesor Adolf von Strümpell, que fuera ilustre maestro suyo y cuya bien merecida fama científica abarcaba todo el mundo médico de fines del siglo XIX e inicios del XX.

Pero amistad es también influencia mutua y cuando de dos científicos se trata, historiar su amistad ilumina las raíces de sus posturas intelectuales. Ello es particularmente importante cuando los historiografiados formaron escuela. Ocupémonos pues de la influencia conceptual de los vínculos entre von Strümpell y Jakob y su ambiente intelectual.

 

 

I. DORPAT: LA RAÍZ HERBARTIANA. Ernst Adolf Gustav Gottfried von Strümpell nació el 29 de junio de 1853 en Neu-Autz, localidad de Curlandia, una provincia báltica del Imperio Ruso. Pasó su infancia y adolescencia en Dorpat, hoy Tartu, capital intelectual de Estonia, donde su padre era figura privilegiada. Es pues necesario incorporar también al padre a nuestro boceto, así como al entorno sociocultural de ambos. Aunque apenas podremos indicar aquí algunas de las novedades historiográficas actualmente disponibles, sin llevar para nada a cabo su análisis técnico, ello ocupará toda la parte inicial de nuestro trabajo.

El padre de nuestro biografiado, Adolf Heinrich Ludwig von Strümpell (1812-1899), había nacido el 23 o 28 de junio de 1812 en Schöppenstedt, Braunschweig. Formado en filosofía, pedagogía, filología, matemáticas y ciencias naturales en Königsberg (donde participó de los seminarios de Johann F. Herbart), en Wolfenbüttel, en Bonn y en Leipzig (donde estudió psicología matemática con Drobisch), era conocidísimo profesor universitario. En Dorpat-Tartu enseñaba filosofía y ética (theoretischen u. praktischen Philosophie), psicología y pedadogía. Más aun, Ludwig Strümpell era uno de los más famosos herbartianos, renovadores de la pedagogía según el empiricismo de Herbart.

Por ello se le confirió el título nobiliario: en 1865, cuando su hijo Adolf tenía doce años, Ludwig Strümpell comenzó a recibir honores en reconocimiento de los servicios prestados para el progreso de las escuelas y finalmente, en 1870, fue ennoblecido por la regencia rusa en Estonia. Pasó así emplear el "von" que escribimos en su apellido. En 1893 también su hijo sería hecho caballero, no del imperio ruso sino del germano, tornándose Adolf Gustav Gottfried von Strümpell por derecho propio; empero, no obstante aceptar el tratamiento en situaciones formales tales como su rectorado de la Universidad de Leipzig, el maestro y amigo de Jakob prefería no utilizarlo ni en su firma ni en sus trabajos académicos, en los que asimismo empleaba una ortografía marcadamente moderna. Von Strümpell padre dejó Dorpat-Tartu en 1871, ya que desde entonces y hasta su deceso en 1899 fue catedrático en Leipzig. Allí Ludwig von Strümpell impartía cursos sobre historia de la filosofía, lógica, psicología, ética, filosofía del derecho y de la religión, pedagogía general y psicológica y patología pedagógica, mientras Wundt inauguraba y desarrollaba el primer laboratorio de psicología experimental (donde entre otros trabajaba Emil Kraepelin) y Adolf, el hijo de Ludwig, estudiaba, se graduaba y convivía en la misma ciudad – aunque esta cercana permanencia de su hijo duró sólo hasta 1884. Adolf volvería a radicarse en Leipzig sólo una década después de fallecer su padre.

Pero formativamente la atmósfera intelectual de Dorpat (Tartu), donde Adolf vivió sus primeros dieciocho años, había sido crucial. No es de extrañar que el discípulo y amigo de su hijo, Christofredo Jakob, mantuviera relaciones tan naturales y más que estrechas con el normalismo argentino, ni que dedicara grandes afanes a componer su Tratado de Biología General y Especial para el uso de la enseñanza elemental, secundaria y superior en la República Argentina (vols. I: Kraft, Buenos Aires, 1915, pp. 1-650; y 2 Fascículos I-IV, 1917-1918, pp. 651-854, Kraft, Buenos Aires, y Revista del Jardín Zoológico: seis mil aún útiles separatas de esta edición fueron sañudamente destruídas poco ha por la empresa comercial contratada para gestionar esta última institución, mientras se esfumaba la valiosísima biblioteca allí reunida por Holmberg, Jakob y Onelli); ni que reconociera, con la línea tartuense de filosofía de la biología que lleva desde Burdach y von Baer a nuestro contemporáneo Kalevi Kull, la irreductibilidad de la fisiología del organismo completo a sus estructuralidades.

       Kalevi Kull (nacido en 1952)

Retenida y cultivada por Adolf von Strümpell en Leipzig y Erlangen, la idea de esta irreductibilidad llegó así a ser una noción clave de la escuela neurobiológica argentino-germana, donde decantara en la imposibilidad de reducir los organismos empsiqueados a sistemas puramente mediados por interacciones de la modalidad electromagnética – hai psychai don't ride photons, los psiquismos no cabalgan fotones –  punto al que se consagran otros artículos de Electroneurobiología. (Aunque ha de mencionarse que, dentro de la rica pluralidad interna de matices en esta escuela, tal noción clave se perdió algo de vista en la descripción de las relaciones psiquismo-cerebro asumida por los más entusiastas adeptos de la línea frankfurtiana, Wernicke-Kleist-Leonhard. Compárese, más abajo, con el comentario a la perspectiva de Würzburgo en la leyenda de la imagen de Rudolph Virchow y sus amigos). Tampoco es de extrañar que Jakob dedicara gran esfuerzo a especificar "La definición científica de la vida", título de uno de sus trabajos cuyo desarrollo en nuestra tradición también se retoma en otros artículos de esta revista. Estas conexiones, no siempre aparentes, hacen pues necesario caracterizar algo más a la atmósfera de los años previos a 1870 en Dorpat, hoy Tartu, que el hijo de Ludwig von Strümpell coloridamente retratara en una obra póstuma autobiográfíca (Adolf von Strümpell: Aus dem Leben eines Deutschen Klinikers, Erinnerungen und Beobachtungen, 2da. ed. en 8º, 294 pp.; F. C. W. Vogel Vlg., Leïpzig, 1925).

 

II. DORPAT: LA RAÍZ TARTUENSE. ¿Qué significado intelectual tiene ese clima de la Universidad de Dorpat, o Tartu, durante la formación escolar primaria y media de este adolescente cultísimo, proveniente de una familia tempranamente herida por la muerte de una hija y consecuentemente centrada en lo académico, partisana confesa del empiricismo contra Hegel? Probemos caracterizar dicho clima.

Los años de 1811 a 1814 habían presenciado en Dorpat las labores de Karl Friedrich Burdach (1776-1847), nacido en Leipzig y docente allí desde 1799 hasta 1811. Luego en Dorpat, como profesor de anatomía, fisiología y medicina forense, fue maestro de K. E. von Baer y aun después su colega en Königsberg (1817-34), donde Burdach fundó el Königliche Anatomische Anstalt del que fue director hasta 1826, y donde falleció tras treinta y tres años de residencia. Aunque en sus investigaciones desarrolló ideas acerca del curso progresivo de la naturaleza enmarcadas en el romántico idealismo del schellinguianismo final, Burdach hizo importantes contribuciones a la embriología y a la neuroanatomía. Su mayor obra fue el tratado Die Physiologie als Erfahrungswisssenschaft, ambicioso texto que no pudo finalizar. Su curso académico "Naturwissenschaft des Menchen" era otra introducción a la biología general, similar a la que un siglo más tarde Jakob herbartianamente produciría aquí para las escuelas primarias, secundarias y superiores argentinas. Karl F. Burdach ya empleaba en 1800 el término 'biología' para designar la ciencia que incluye la anatomía o morfología, la fisiología y la psicología humanas. Luego, en 1802, G. R. Trevianus y J.-B. de Lamarck lo extendieron para incluir la totalidad de la naturaleza viva. Pero la figura más importante entre los biólogos teoréticos en Estonia es sin duda Karl Ernst von Baer (1792-1878).

 

Karl Ernst von Baer (1792-1878)

Von Baer estudió en esta misma Universidad de Dorpat (Tartu) entre 1810 y 1814 y regresó a dedicarle la última década de su vida (1867-76; falleció ciego en 1878) aunque siempre mantuvo con ella estrecho contacto. Moderando mucho el romanticismo de un Goethe, Agardh, Oken, Carus o la "romantischen Medizin" vienesa, Karl Ernst von Baer investigó con gran impacto muchas cuestiones de biología general. Desarrolló la aproximación tipológica, pero la relacionó con la doctrina del desarrollo individual, de la que fue uno de los fundadores. Von Baer fue el primero en contrastar antinomialmente transformismo darwinista y nomogénesis. En 1869, von Baer asumió la presidencia de la Sociedad Estonia (por entonces, Tartuense) de Naturalistas, y la retuvo hasta su fallecimiento. Durante el periodo, Baer continuó sus investigacions y produjo una treintena de trabajos, alguno dictado debido a su terminal ceguera. En 1876 dio a prensas un extenso artículo suyo, Ueber Darwins Lehre (imagen abajo) resumiendo sus perspectivas, ya largamente expuestas con anterioridad, acerca del transformismo darwiniano. Gustav Teichmuller (1832-88), profesor de filosofía en Tartu desde 1871, se interesó en las perspectivas de von Baer, concentrándose en la interpretación filosófica y análisis crítico del transformismo darwinista.

Esta línea intelectual tal vez se caracteriza aun mejor con otros nombres conocidos – aunque también posteriores a la presencia allí del joven Adolf Strümpell – cuyo contrastes con la tradición argentina son importantes e ilustrativos y reflejan ulteriores desarrollos en Estonia. Recordemos ante todo que se trata de científicos modernos pero reluctantes a abandonar ciertas ideas de totalidad, bregando con la integralidad de los fenómenos vitales con menos desprendimiento que los mecanicistas pero igualmente alertas y recelosos ante la posible asunción de entelequias. Como epítome cabe ante todo mencionar a Jakob Johann von Uexküll (1864-1944), también nacido en Estonia y graduado en Dorpat-Tartu (1884-88), que obtuvo importantes logros científicos en fisiología del movimiento y la cibernética del organismo vivo. Su contribución más notable es el desarrollo del concepto de Umwelt, utilizado en particular por el semioticista Thomas Sebeok (nacido en 1920).

Von Uexküll quería establecer cómo los organismos vivos perciben su ambiente, pero su itinerario intelectual no le permitía distinguir conceptualmente animales con existencialidad, capaces de dicha perspectiva subjetiva, y organismos sin ella, sólo capaces de procesar neuralmente la información correspondiente pero sin subjetividad ninguna. Estudiaba por ejemplo un prado visto desde los ojos compuestos de una mosca o una libélula, cuya información podía registrarse con una microcámara, o visto por un perro en blanco y negro y por añadidura con sensaciones sonoras, toda cuya información también podía registrarse similarmente mientras que sus vivencias no.

                Jakob Johann von Uexküll (1864-1944)

El entusiasmo por la maravillosa variedad de estas perspectivas (Umwelten) inspiró a sus escritos técnicos cierto matiz poético. Este, al concordar con la línea tartuense y oponerse al mecanicismo virchowiano demasiado visiblemente (pero menos que la "romantischen Medizin" vienesa o la morfología idealista de Natur und Idee de Carl G. Carus en 1861 o el Lehrbuch der Naturphilosophie de Lorenz Oken, 1809-1843), hacía creer que en esa superficial oposición platónico-aristotélica radicaba todo lo que estaba en juego. Así se veló aquella grave indistinción heredada de Aristóteles y por la cual von Uexküll y sus seguidores divergen ampliamente de otros desarrollos de la raíz tartuense, corporizados en el mismo Adolf von Strümpell, Jakob y sus seguidores en la neurobiología argentina (con excepción de la línea mayormente inspirada por la tríada Wernicke-Kleist-Leonhard, ya mencionada y dedicada más a la psiquiatría práctica que a la neurobiología fundamental).

Von Uexküll desarrolló una perspectiva bioteorética influída por Immanuel Kant y por sus más cercanamente coetáneos Johannes Müller, Karl Ernst von Baer y H. Driesch. Estudiosos de von Uexküll, tales como Kalevi Kull, conectan las contribuciones de von Uexküll con la fenomenología y la hermenéutica (esta, por la yuxtaposición de signo y significado que hace von Uexküll), siempre preservando aquella grave indistinción entre información y vivencia que afecta a esta línea conceptual – sin que, por su profunda raíz cultural, pudieran tematizarla ni los empiricistas herbartianos, ni los materialistas o sus "adversarios" idealistas, acordes todos en que ser se agota en rasgos predicables y la descripción de una información exhausta la de su eventual vivencia.

Como tal indistinción coincide con importantes intereses en la sociología de las neurociencias y por ende detenta valencia política, los aportes de von Uexküll han venido siendo adicionalmente influyentes en varias disciplinas académicas. Debido a reducir a signos (signs) el diseño (design en inglés; en alemán, Zeichen als der Bauplan des Lebens) de los organismos vivos, es considerado fundador de la zoosemiótica o biosemiótica y uno de quienes abrieron el camino a la etología y la fisiología comparada de los no-vertebrados, así como del estudio de los arquetipos fisiológicos. Algunos de sus conceptos (el círculo reflejo, el "perceptrón") fueron reencontrado mucho más adelante por los biocibernetistas. Las ideas que von Uexküll desarrolló acerca de Zeichen, Gegenstand, Sinn y Bedeutung en una parodia del diálogo platónico Menón que quedó incompleta ("Die ewige Frage: Biologische Variationen über einen platonischen Dialog", 1943) muestran, en el uso filosófico y científico de dicha grave indistinción entre información y vivencia, un desarrollo de la tradición tartuense posterior a su influjo sobre Adolf von Strümpell y, por éste, sobre Jakob.

Tal atmósfera conceptual no fue ajena a que entre 1896 y 1902, las cátedras de histología, embriología y anatomía comparada en Tartu la detentara Nikolai K. Tschermak (1856-1903), cuyo libro "Sobre la estructura de la materia viva" (1895) teorizaba acerca de partículas de materia viva moviéndose en remolino. Consideraba sus vórtices abiertos como elementos autorregulativos cuyas influencias recíprocas determinarían las características del protoplasma, por lo que K. Saint-Hilaire lo ha considerado precursor de la tendencia biofísica en citología.

Alejándose de ese estructuralismo cuasi mecanicista, las doctrinas neovitalistas fueron desarrolladas con minuciosidad por Gustav P. A. Bunge (1844-1920), otro egresado de Dorpat-Tartu y después su catedrático de fisiología. Tendencias postneovitalistas se reflejan en los aportes de Nikolai Kuznetsov (1864-1932), que investigó en botánica en Tartu desde 1895 a 1914; en otros aspectos de las contribuciones del mismo von Uexküll; y en los filósofos Hermann Keyserling (1880-1946) y Nicolai Hartmann (1882-1950) cuya Ontología fue muy analizada en la tradición neurobiológica argentina en los años de 1970 y su axiología algo después, estimulada por el regreso a Buenos Aires de su estudioso en Alemania, Ricardo Maliandi; Hartmann también estudió medicina en Tartu (entre 1901 y 1902) y dedicó un libro y numerosos análisis a los fundamentos de la biología.

                         

La investigación clásica de K. E. v. Baer sobre la naturaleza viva con el descubrimiento del huevo mamífero se publicó en1827 (izq.).  Para Die physiologie als Erfahrungswissenschaft (editada por K. F. Burdach, der.), Baer escribió sobre el desarrollo de los embriones de gallináceas y anuros.

Pero esta línea se hallaba ya bien caracterizada en Dorpat-Tartu durante los años formativos del joven Adolf von Strümpell. De esta etapa extraemos que Alexander Keyserling (1815-1891), ante todo geólogo y paleontólogo, y asimismo von Baer, fueron mencionados por Charles Darwin en el "Origin of Species" entre sus predecesores conceptuales. A. Keyserling teorizó en 1853 acerca de la evolución orgánica bajo influencia de moléculas especiales que se dispersaran al modo de las epidemias, lo que a veces se considera anticipación de los mecanismos evolutivos por transferencia de genes. Christian H. Pander (1794-1865, que estudió medicina en Dorpat-Tartu en 1812-14), el mismo K. F. Burdach, así como M. H. Rathke (memorado por la bolsa embrionaria), se cuentan entre los evolucionistas pre-darwinianos de la intelligentzia dorpatiana.

En 1863-64, en Dorpat-Tartu impartía cursos sobre darwinismo y fisiología vegetal Matthias J. Schleiden (1804-1881), fundador de la teoría celular en las plantas. Recordemos un ejemplo de su influencia: la consideración por Gregor Mendel del problema de la hibridación como problema central de la historia evolutiva en buena parte se debe a las guías máximas ("leitende Maximen") elaboradas para ese campo por Schleiden en la Introducción metodológica a sus Grundzüge der wissenschaftlichen Botanik; Mendel en 1865-1866 habría de presentar los resultados de sus experimentos de acuerdo a dichas máximas. Schleiden, siguiendo la llamada "filosofía natural kantiana-friesiana" – también llamada "filosofía natural matemática" y "escuela friesiana" – fundada en Jena por Jakob Friederich Fries, reformuló especialmente para la botánica considerada como "ciencia inductiva" las guías máximas generales para la investigación de la naturaleza de Fries. Schleiden las  expresaba del siguiente tenor: (a) toda hipótesis o inducción botánica que no esté orientada por la historia del desarrollo debe rechazarse incondicionalmente; (b) toda hipótesis o inducción que no apunte a explicar los procesos que ocurren en la planta como resultado en los cambios que tienen lugar en las células individuales debe rechazarse incondicionalmente. Si se las consideraba válidas para los vegetales y no se vislumbraba motivo para rechazarlas en otros taxones, no era difícil traducir estas guías máximas para la fisiología animal y la medicina humana, ideas que claramente abrazaba Adolf von Strümpell.

Carl J. Seidlitz (1798-1885), egresado de Dorpat en 1820, era autor de varias popularizaciones de las obras de Darwin. Su hijo Georg C. M. Seidlitz (1840-1917, estudiante en Tartu en 1858-62, fue un transformista y biólogo teorético de renombre que asumió para los animales, aunque con otra terminología, aquellas guías máximas. G. Seidlitz brindó cursos sobre darwinismo en Tartu en 1870-77. Carl B. Reichert (1811-83), discípulo de von Baer en el campo de la embriología, publicó un libro sobre histogenética en 1845, donde refutaba la idea de formación de células libres en el líquido citoblastemático, defendiendo la perspectiva de que toda célula proviene de otras previamente existentes.

Esperamos que lo dicho bosqueje el clima de la Universidad de Dorpat, o Tartu, durante la formación primaria y media de Adolf von Strümpell. Una más detallada investigación en historia de las ideas es por cierto necesaria, y uno de los presentes autores ha venido colectando copias fotostáticas de algún material documentario que parece interesante para contribuir a ella. Aunque la presente ocasión no consiente su exposición y menos el análisis erudito, puede ser útil indicar ahora los veneros más adecuados para ese pendiente trabajo historiográfico.

  

Para la formación de criterios – cuestiones como el contraste entre contenidos mentales, que no pueden ser de nadie y han de ser diferenciaciones de Juan o de Pedro, y las realidades extramentales, exentas de tal necesidad; o el ocultamiento cultural de la distinción entre psiquismos aparte de sus contenidos; o la indistinción entre información y vivencia – esta revista ha publicado varios trabajos. Existen fuentes historiográficas secundarias para una aproximación de conjunto a los vaivenes de estas delicadas cuestiones en Dorpat, que por su escasa accesibilidad a veces fueron dejadas de lado por la historiografía de la tradición neurobiológica argentino-germana. La investigación del historiador balticogermano Roderich von Engelhardt, Die Deutsche Universität Dorpat in ihrer geistesgeschichtlichen Bedeutung (1928, carátula reproducida arriba), es un profundo análisis de los aportes originados en Tartu-Dorpat a la cultura europea en el siglo XIX, especialmente a la comunidad alemana. Sus estudios de la atmósfera intelectual de Dorpat-Tartu en la segunda mitad de ese siglo retratan adecuadamente la influencia de las ideas de von Baer sobre la Universidad y Gymnasium de Dorpat-Tartu, los estudiantes balticogermanos como Adolf Strümpell y, más ampliamente, la comunidad balticogermana en Rusia.

Para caracterizar las fuentes strümpellianas del estudio neurobiológico de las relaciones entre cerebro y psiquismo en la tradición argentina, es de especial interés que en ese libro de von Engelhardt se reproduzca la nota del naturalista von Baer al zar Nicolás I (1843) defendiendo exitosamente a la Facultad de Teología de la Universidad de Tartu, para que no se la suprimiese. El revelador "Ulmanni afäärist Tartu ülikoolis 1842" recién salió a luz en 1999, en una investigación publicada en la revista Akaademia por el historiador Erki Tammiksaar, titulada "The Ulmann scandal at Tartu University in November 1842" (abajo).

Este asunto nos conduce a la importante cuestión de las relaciones entre biología, tomada en su sentido más amplio, y el puesto de la humanidad en el cosmos (Die Stellung des Menschen im Kosmos, para emplear el conocido título de Max Scheler) tomado como tópico integral de la investigación neurobiológica. La cuestión es crucial para nuestro tema, la influencia conceptual de los vínculos Strümpell-Jakob.

Es conocida la resistencia de la escuela neurobiológica argentino-germana a limitar sus tópicos a la minúscula dimensión políticamente correcta en las "neurociencias" de otras latitudes. No pocas veces allí causa cierta admiración nuestra "amplitud renacentista", percibida como una novedad a la que sus neurobiólogos no se hallan acostumbrados. En efecto, con frecuencia quienes así se asombran antes bien se encuentran habituados a procurar saber "todo acerca del cerebro de la sanguijuela" (para recordar el ejemplo que trae Nietzsche) y nada acerca del resto de la realidad, ideal que ha sido satirizado como aspirar desde muchos ángulos a saber todo acerca de nada, dejando luego que la interdisciplinariedad articule las diversas contribuciones. Es natural que llame su atención nuestra vocación de integralidad y, debido a sus convencionalismos, quedan atónitos al ver que esa vocación orienta y no malogra nuestros resultados técnicos. Por ejemplo, tal resistencia disuade a estos investigadores argentinos de no reconocer la semoviencia (inauguración de cadenas causales originadas por decisiones privadas) para describir en consecuencia a los psiquismos impropiamente, como si fueran puramente reaccionantes; a las memorias, como si fueran marcas en el cerebro; y a la atención, como si solamente fuera movida por su objeto atendido – por temer hacer animismo estudiando las "ánimas". ¡Como si al investigar psiquismos se debiera o pudiera evitar el animismo! También les disuade de eludir escrupulosamente las consideraciones de totalidad. El trabajo historiográfico debe revelar de dónde proviene tal "amplitud renacentista".

Por supuesto la abrazaba Jakob y por ello cabe rechazar la leyenda que lo quiere mero positivista. Numerosísimos textos de Jakob son ejemplos de este rehusamiento, que alcanza su climax en las poesías en alemán que Jakob compusiera durante sus exploraciones a ignotas regiones de los Andes y ante los misteriosos restos de la alta cultura del Incasuyo. Ante su ejemplo, aun nuestros positivistas como Ingenieros, pese incluso a su juventud, dejaron deslizar perspectivas de totalidad; otros neurobiólogos le dedicaron especiales trabajos, mientras aun otros, como Diego Luis Outes (cf. Ávila y Crocco, Sensing, 1996, p. 5), inauguraban cada jornada de laboratorio repitíendo como una encantación, "¡Qué misterio la vida!". Pero esto no esclarece sus fuentes: ¿cómo llega esta idea a la neurobiología contemporánea? Henos aquí ante algunas raíces – tartuenses, tradicionadas con los vínculos Strümpell-Jakob – de tal postura argentina.

Las fuentes historiográficas que estamos comentando denotan su arraigo en Dorpat. Muestran ante todo que el revelador "Ulmanni afäärist Tartu ülikoolis 1842" no ocurrió en solitario, excepcionalmente. Cartas del sacerdote balticogermano Johannes Elverfeldt de Curlandia, escritas en 1842 y 1843 y publicadas tras su fallecimiento en 1886 como St. Petersburger Briefe einer Kurländischen Candidaten (imagen siguiente), iluminan el transfondo personal y conceptual del affair Ulmann en San Petersburgo y permiten establecer el rol de von Baer y sus ideas en el asunto.

 

Un libro de reminiscencias por el teólogo balticogermano y organizador de las ciencias Adolf von Harnack, titulado Aus der Werkstatt des Vollendeten (1930, carátula reproducida en la página siguiente), compone otra interesante pintura, en este caso referida a su cosmovisión como joven teólogo y la influencia de von Baer sobre su desarrollo.

Otros tres volúmenes de reminiscencias, escritos por el sacerdote protestante suizo Hermann Dalton y titulados Lebenserinnerungen (1907, abajo) contienen un capítulo especial y muchas menciones dedicadas a la significación de las llamadas "tardes de Middendorff" (reminiscentes de nuestras mansillanas "causeries de los jueves") mantenidas en San Petersburgo, durante las cuales los investigadores naturalistas balticogermanos (incluyendo a K. E. v. Baer), Ludwig von Strümpell ocasionalmente, y otras conocidas figuras analizaban con frecuencia las cuestiones relacionadas con el luteranismo en Rusia. Recordaráse, claro está, que Jakob era luterano, y como tal fueron enterrados sus restos, que reposan junto a los de algunos de sus cinco hijos en el Deutsches Friedhoff de la Chacarita, en Buenos Aires.

     

Existe asimismo una carpeta, quod in manibus non habuimus, titulada Philosophie, Naturwissenschaft und Religion, en la cual von Baer trabajó hasta 1872 (precisamente muy poco después de que el joven Adolf Strümpell, tras haber dejado Dorpat por una breve estancia en Praga estudiando filosofía, se reuniera con su padre para estudiar medicina en la universidad donde éste enseñaba, Leipzig). Tal ca­rpeta integra los documentos del archivo privado de su nieto, Max von Lingen, compilador en 1890 de las memorias de su abuelo; el archivo está preservado en San Petersburgo. Según las noticias verbales recibidas, tal carpeta contiene numerosos aforismos de von Baer acerca de las relaciones entre ciencia natural y religión, que serían cercanos a la perspectiva expuesta en las poesías andinas de Christofredo Jakob. Cabe pues esperar con ansias la publicación de esa carpeta.

Aun otro libro de reminiscencias, en este caso del hinduista y asimismo graduado de la Universidad de Dorpat-Tartu, Leopold von Schroeder, también titulado Lebenserinnerungen (1921, abajo), constituye una interesante fuente literaria de información acerca de la atmósfera intelectual dorpatiana hacia 1870 y la influencia de von Baer allí.

 

Finalmente débese mencionar, como fuentes cuasi primarias pendientes de colación, tres trabajos importantes. Uno es un artículo redactado por Ludwig Grave, el secretario privado de von Baer, Aus den zwei letzten Lebensjahren Karl Ernst von Baer`s (1877, figura siguiente, a la izquierda). Esta fuente proporciona un análisis de las opiniones de von Baer hacia sus últimos años sobre las relaciones entre ciencia y religión.

Otro es el trabajo de un muy cercano colega y buen amigo de von Baer, el geólogo Gregor von Helmersen. Se intitula Karl Ernst von Baer`s letzte Lebenstunden (1877, abajo a la derecha) e intenta brindar respuesta a la cuestión acerca de la cosmovisión de von Baer poco antes de su deceso. Lo que afirman estas dos obras parecería hallar cierta corroboración independiente en otros hechos. En efecto, si por sus frutos los conoceréis, ha de consignarse que, reclamando afinidad con las ideas baerianas, en las últimas décadas florecieron un conjunto de composiciones literarias New Age caracterizadas por asumir la fungibilidad de las existencialidades y su exclusiva reactividad – al contrario, pues, de los desarrollos en la Argentina. No es propósito de este trabajo analizar los mencionados materiales, menos intentarlo en profundidad; pero, faute de mieux, es posible sintetizar lo que al parecer aportan. En resumen, la "amplitud renacentista" existía ya en el ambiente académico de los Strümpell, pero la estoica fungibilidad atribuída al psiquismo impedía hallar unidad de acción en la realidad, salvo postularla voluntarísticamente. Esto generaba problemas tan falsos como irresolubles, subsistentes hogaño en algunas de las latitudes antes mencionadas.

 

Algo posterior y última de las tres, la obra de Remigius Stölzle, un profesor de filosofía interesantemente radicado en Würzburg, titulada Karl Ernst von Baer und seine Weltanschauung (1897, abajo), pasa a menudo por el más completo análisis de las perspectivas escatológicas de von Baer. Merece mención aparte. Desde su perspectiva se nota bien la correcta dimensión del contraste de las ideas baerianas con el mecanicismo (ni tanto como en la biología romántica y la no menos romántica medicina vienesa de Johann Malfatti von Moneregio, ni tan poco como en los estructuralismos), al par que se advierte que tanto materialismo como idealismo constituyen meras variantes superficiales de la indistinción aristotélica entre información y existencialidad – que mencionamos en von Uexküll y sustenta la impropia apreciación de los psiquismos como ontológicamente fungibles y axiológicamente permutables.

 

En esta atmósfera intelectual, por tanto, se formó de niño, adolescente y joven estudiante Adolf von Strümpell, famoso como hijo único (su hermana siete años mayor, Emilie, había muerto a poco de nacer) de un famoso intelectual, campeón del empiricismo pedagógico, cuyas investigaciones tampoco reconocían límites disciplinarios. Ludwig von Strümpell falleció en Leipzig el 18 de mayo de 1899, tras una corta enfermedad. Entre las obras que publicó, y que al igual que la atmósfera intelectual de Dorpat revelan las influencias activas en la formación de su hijo Adolf, para profundizar nuestro tema vale la pena colacionar (aunque no lo haremos aquí) las abajo citadas en las Referencias.

 

 

III. LEIPZIG: LA RAÍZ LIPSIENSE. Pero volvamos ahora a nuestro sucintamente biografiado, Adolf von Strümpell, quien estudió en el Gimnasio y Universidad de Dorpat y en la Universidad de Leipzig. Precisamente en esta última fue designado ayudante en la clínica médica, trabajando primero con el profesor Karl A. Wunderlich (1815-1877) en su Sala. Wunderlich se desempeñó como Ordentlicher Professor für Innere Medizin an der Universität Leipzig entre 1850 - 1877 y asimismo "médico primario" o "director médico" (Leiter) del Hospital Jakob (Jakobshospitals: memorando no a Chr. Jakob sino a San Jacobo, santo patrón y protector de peregrinos y deambulantes, así como la primigenia función de los hospitales europeos como albergues) cuya construcción había gestionado y donde Wunderlich falleció el 25 de septiembre de 1877.

 

Dos fotografías de Carl Reinhold August Wunderlich (1815-1877) y una de Carl Thiersch (1822 - 1895).

Hospital universitario de Leipzig en construcción, 1871, impulsado por Wunderlich y Thiersch. Abajo, su planta.

El ángulo superior izquierdo corresponde al origen de la perspectiva aerostática de la figura anterior.

Carl Reinhold August Wunderlich había nacido el 4 de agosto de 1815 en Sulz am Neckar; estudió medicina en Tübingen (Tubinga) y en París. Por cuatro años (1846-1850) había desempeñado en Tubinga las mismas funciones, antes de pasar a Leipzig donde, ya en la alocución inaugural del 12 de marzo de 1851, enfatizó la terapia como objetivo de todo esfuerzo médico a cuyo servicio se emplaza la investigación exacta. Además de su principal especialidad, la medicina interna, Carl A. Wunderlich brindaba cátedra en materia de fisioterapia y de psiquiatría y se ocupaba también de la historia de la medicina, estimulando con su articulación la comparación transdisciplinaria con la que procuraba abrir nuevos caminos conceptuales y terapéuticos. Wunderlich era el creador de la llamada "terapéutica fisiológica", en mucho basada en el estudio de los procesos febriles y en el riguroso control de la temperatura de los enfermos, al punto de ser él quien impusiera el termómetro como el instrumento hasta ahora indispensable para la práctica semiológica.

Aunque Wunderlich falleció en Leipzig cuando Adolf von Strümpell sólo contaba veinticuatro años, este continuó y desarrolló tales líneas clínicas de su maestro desde los comienzos de su carrera. Había pues abandonado muy tempranamente el tratamiento específico de la fiebre, creída meramente local (inflammatio febris localis), para insertar directamente el análisis de este síntoma en los cuadros patológicos tratados. La semiología de su tiempo le permitía ya amplios diagnósticos diferenciales que, salvo en casos rarísimos, el síntoma "fiebre" por sí solo no hubiera admitido – pero puesto en contexto los iluminaba.

Desde comienzos de su carrera, pues, Adolf von Strümpell consideró fundamental la observación del decurso febril como índice pronóstico del efecto terapéutico o de la evolución natural de la enfermedad. Pero no fue ello mera adopción de una técnica, desprovista de cambio conceptual. Como clinico postvirchowiano avant la lettre (pues Virchow aún vivía y reinaba, pero por su formación arriba comentada Adolf Strümpell visceralmente se resistía a concebir la medicina como una mecánica del cuerpo humano), el joven Strümpell se apoyaba en los nuevos descubrimientos en microbiología y en anatomia patológica.

Tal vez valga la pena aclarar que la cosa no era tan sencilla como parece, porque Adolf von Strümpell sólo solía hablar con fundamento. Y Rudolf Karl Ludwig Virchow (1821-1901) era de menudísima corpulencia pero nada menudo como galeno. Se trataba del fundador de la patología moderna que a sus veinticinco años había descubierto ya el fibrinógeno, la leucocitosis, la leucemia y la mielina, avanzado mucho en esclarecer las condiciones que predisponen a la trombosis, explicado y denominado la embolia pulmonar y refutado la teoría generalmente repetida de la enfermedad: el humoralismo de "crasias" y "discrasias" que prohibía las intervenciones quirúrgicas para las lesiones localizadas. Había llegado a establecer la correcta naturaleza de la pus, las células necróticas, los sarcomas, los infartos rojos, las placas amiloideas, las calcificaciones metastásicas, la eritrofagocitosis, los fibromiomas uterinos, la induración pulmonar parda, el pigmento del paludismo o malaria, la triquinosis, los cistos equinocócicos, la nefropatía por ácido úrico y las inclusiones de los psammomas. Había descubierto y brindado un nombre a la neuroglia, los gliomas y las células gigantes. Acuñó también las palabras hiperplasia e isquemia y denominó muchos de los tumores comunes. Compuso las primeras descripciones de las enfermedades fungales sistémicas y descubrió los aminoácidos leucina y tirosina. Estableció que todas las células deben provenir de otras preexistentes, pese a lo cual a los veintisiete años andaba combatiendo en la calles y disparando su pistolón desde las barricadas. En 1859, mientras Darwin a las apuradas publicaba su "Origin of Species", el tratado de Virchow sobre patología celular aportaba los fundamentos para todo estudio de las enfermedades al microscopio. Muchos de sus amigos eran autoridades científicas; los otros, autoridades políticas. Sus enemigos en cambio pertenecían todos al segundo grupo. Durante el tercio final del siglo XIX fue el médico más famoso del mundo y además el principal antropólogo, sanitarista y político modernista de Alemania. Además era connacional, no inglés, francés o latino. Pero apoyado en los hechos Adolf von Strümpell reconoció los excesos mecanicistas de Virchow y rehusó seguirlo donde advirtió que Virchow estaba equivocado.

Rudolf Virchow (1821-1901). Arriba, en 1849, con Albert Kölliker (1817-1905) (der., arr.), Josef  J. von Scherer (1814-1869), Franz Kiwisch Ritter von Rotterau (1814-1851) y Franz von Rinecker (1811-1883) (abajo, de izq. a der.)  Todos se esforzaban por superar las perspectivas románticas de la naturaleza y por ello a menudo caían en el exceso contrario (mecanicismo). Von Strümpell y Jakob tratarían de no "tirar al bebé junto al agua de su baño"

 

   

Dos de los maestros de von Strümpell: izq., otra imagen de Carl von Thiersch (1822-1895), confundador con Wunderlich del policlínico universitario de Leipzig y pionero de los injertos dérmicos. Derecha: Carl Siegmund Franz Credé (1819-1892), impuso el empleo obstétrico de una bañadera tibia ("Wärmewanne") en la Maternidad del policlínico universitario de Leipzig.

Tras el deceso de Wunderlich, durante el lustro concluído en 1882 Adolf von Strümpell fue ayudante de la clínica médica del profesor Ernst Leberecht Wagner (1829-1888), quien entre 1861 y 1877 fue Direktor der Medizinischen Polikliniken an der Universität Leipzig y desde 1869 a 1877 se desempeñó como ordentlicher Professor für Allgemeine Pa­thologie und Pathologische Anatomie.

 

Ernst Leberecht Wagner (1829-1888)

Wagner era más joven que Wunderlich. Había nacido el 12 de marzo de 1829 in Dehlitz bei Weissenfels y en 1855 fue designado Privatdozent en Leipzig. Prestó alli servicios durante treinta y tres años, fundando en 1871 el primer Pathologischen Institut de la universidad y brindando en 1879 nuevo edificio a su Medizinischen Klinik. Al deceso de Wunderlich y hasta su propio fallecimiento, acaecido el diez de febrero de 1888, Wagner fue profesor Ordinarius für spezielle Pathologie und Therapie (sinónimo de lo que hoy llamaríamos medicina interna) y director de la Leipziger Medizinischen Klinik. Poseedor en medicina interna de un excelente olfato diagnóstico, como patólogo insistió mucho en la metodología de los cortes seriados en todo tejido – luego, en la tradición de Jakob, esta metodología devendría uno de los núcleos esenciales de las investigaciones en patología cerebral – y produjo con sus propias investigaciones una serie de brillantes monografías patológicas.

En este período, en la formación del joven internista Adolf von Strümpell fue también influyente un discípulo de Virchow, el Dr. Julius Friedrich Cohnheim (1839-1884). Nacido en Demmin en la Pomerania y formado en Würzburg y Berlin, fue catedrático de Patología en Kiel, Breslau y Leipzig sucesivamente, dedicándose especialmente a patología experimental,  muchas patologías de inflamación aguda y a la tuberculosis. Cohnheim demostró que la inflamación es un proceso dinámico activo y describió la diapédesis de los leucocitos a través de la pared venosa. Un pupilo de Cohnheim, el siempre campante Paul Ehrlich, desarrolló muchas de las tinciones que nuestra tradición aún emplea.

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