Gobierno de la ciudad de Buenos Aires
Hospital Neuropsiquiátrico
"Dr. José Tiburcio Borda"
Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas
y
Revista
Electroneurobiología
ISSN: ONLINE 1850-1826 - PRINT 0328-0446

por
Matilde
V. Villa
Profesora Normal
Contacto
/ correspondence: vixit
con notas editoriales de
Mariela
Szirko
Electroneurobiología Vol. 4 (3), agosto 1997, pp. 1-56; URL <http://electroneubio.secyt.gov.ar/index2.htm>
Originariamente publicado en la revista El Libro, Vol. 1, pp. 524-547 y 638-649,
1907 y Vol. 2, pp. 75-85, 1908.
Copyright
© 1997 Electroneurobiología. Este
trabajo es un artículo de acceso público; su copia exacta y redistribución por
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_______
SUMARIO:
-¿Qué se
entiende por neurón?
-Comunicación
de los neurones
-Concepciones
antiguas
-Teoría
de Gerlach
-Teoría
de Golgi
-Concepciones
nuevas
-Críticas
acerca de estas teorías
-Objeciones
antiguas
-Objeciones
nuevas.
Noticia preliminar, por Mariela Szirko. Hace noventa años la revista del profesorado
argentino (vol. 1, pp. 524) brindaba esta noticia: "En el
siguiente número de “El Libro” se publicará la segunda parte de éste importante
trabajo en que se resume todo cuanto se ha escrito sobre los neurones
y neurofibrillas, temas de palpitante actualidad." El valor de esta obra de una de las alumnas de Christofredo
Jakob radica en que revela y marca las aspiraciones docentes argentinas. Se
inserta en la misma línea que la obra apenas posterior de Jakob (1915-1918), Tratado
de Biología General y Especial para el uso de la enseñanza elemental, secundaria
y superior en la República Argentina (vols. I –Kraft, Buenos Aires, 1915,
pp. 1-650– y II, Fascículos I-IV, 1917-1918, pp. 651-854: Kraft, Buenos Aires,
y Revista del Jardín Zoológico, separatae), de la que hace muy poco se han
destruído con saña unos seis mil ejemplares conservados como nuevos y aún
útiles. Útil contraste este; revés que estimula, gotícula de una catarata que
cuanto más aplasta más fuerte remueve y alza al topar con el fondo de piedra.
Por si alguna imprecisión cupiera acerca de las
aspiraciones que mueven la pluma de Matilde Villa y su entorno, y para
renovarlas por si alguna vez perdiéramos de vista la roca y nos sonrojara vocearlas,
transcribo, de otra nota publicada por la misma revista cerca de su trabajo, algunas
líneas al azar: "Y lo que tú serás, Argentina, yo lo vislumbro.
Para ti el porvenir amplio.
Risueño, como es amplia tu dilatada pampa, como risueñas son tus provincias
ribereñas; para ti
la
vida exuberante fastuosa, como exuberante es tu naturaleza y fastuosa la
majestad andina. Para ti el mañana alegre, placentero; ya que en tu
regazo habrán cristalizado todos los ensueños, todas las esperanzas, los amores
todos de todas las razas que aquí llegan ansiosas de cooperar a tu crecimiento
y desarrollo. Bendita, bendita tú, Argentina, que vas dando vida real y poco a
poco a un colosal ensueño, el de la fraternidad universal, ya que bajo tu
bandera blanca como la alegría y azul como la risueña bóveda celeste, se
estrechan amorosamente las manos, así los nacidos en la poética Italia como
los que vieran la luz en la nebulosa Albión, así los hijos de la republicana
Francia como los del imperio germánico: así los que aún ven envuelto su
cerebro con las brumas de la ignorancia como los que sienten agitarse en su
mente los hervores de fecundante idea. Para ti, el amor
idólatra de tus hijos; para ti, Argentina, los nobilísimos amores de los extranjeros
en tu suelo radicados."
Por esos anhelos que corporiza, este trabajo – que preserva
aquí su ortografía original, para recordarnos de qué época procede – nunca
perderá su valor histórico. Continuará siempre exhibiendo los ideales de una
patria que, entre otros elementos, ha de hacerse vigorosa por sus propósitos, como
aquel ya manifiesto en 1907 de llevar la explicación de temas científicos de
palpitante actualidad a los estudiantes del ciclo secundario, la mayoría de
entre doce y diecisiete años de edad. Pero si no se le piden peras al olmo, en
este caso si no se espera que la presente sinopsis nos hable de neuroquímica,
expresión de genes o microbiofísica, este artículo no se conforma incluso con
eso. Es tal la pertinencia de las observaciones comentadas y la profundidad
conceptual de su síntesis que aún ofrece utilidad docente y abundante materia
para la reflexión técnica, obligando por ejemplo a confrontar si el hecho de
tener que describir al tejido nervioso como carente de sustancia intercelular
tiene por causa su función, o su historia evolutiva, o nuestra idea de la
sustancia intercelular como algo tangible que excluye las conformaciones
electroneurobiológicas de campo. (1)
________
(1)
Cf.
Ávila, Alicia, y Crocco, Mario (1996), Sensing: A New Fundamental Action of
Nature (Folia Neurobiológica Argentina, vol. X: Institute for Advanced
Study, Buenos Aires), Chapter 1.5, pp. 432-490: The Three Encaptical Functions
Physically Accomplished by Sense-interacting Parenchymæ (Secciones: §1.5.1:
Scale anomaly of the sensed foam’s galvanic skeleton, p. 432; §1.5.2: Function
1 — Shaping the structures of the neurocognitive contents; p. 435; Conative
imagining in mnesic evocation, p. 438; §1.5.2.1: Field skeleton of the
introspected condensed matter, p. 449; §1.5.2.2: Contents and operations of the
field skeleton, p. 451). Véase
también Crocco, Mario y Contreras, Norberto (1986), "El esqueleto de
campos electromagnéticos del tejido neurocognitivo: un nuevo concepto del
órgano cerebral", La Semana Médica 168 (4), enero 26; Crocco, Mario
(1984), Cómo el tejido neurocognitivo
genera fenómenos psicológicos (Cát. Anatomía y Fisiol. Sistema Nervioso,
Carrera de Psicología, Univ. de Buenos Aires).
NEURONES Y NEUROFIBRILLAS — I
La
ciencia, como dice Burdach, no es una simple acumulación de hechos aislados e
invariables, sino por el contrario es un conjunto
de hechos, que día á día va aumentando de extensión por los nuevos hechos que
van surgiendo y que es necesario agregarlos a los que nos son ya conocidos.
Estos
hechos nuevos vienen a menudo a llenar las lagunas que existen en el terreno
científico ó bien a variar el curso de nuestras ideas y, por lo tanto, la
dirección de nuestros estudios.
Tal
cosa acontece en todas las ciencias; pero su influencia es aún más determinante
en las ciencias nuevas que están en vías
de formación, verbigracia: la Psicología.
En
efecto, esta ciencia de vastísimos horizontes es aún nueva para nosotros, y sus
variados estudios son todavía objeto de delicadas y admirables investigaciones.
Entre
los estudios que abarca dicha ciencia uno de los más interesantes es el estudio
del sistema nervioso.
Veamos
algunas consideraciones acerca de este estudio:
El
hombre, considerado anatómicamente, no es más que el conjunto de un sinnúmero
de células de naturaleza distinta según sean las funciones que están llamadas
á desempeñar.
Estas
células sufren las transformaciones necesarias según las funciones que
desempeñan; y luego se unen las que pertenecen á una misma categoría, formando
así aglomeraciones en la sustancia intercelular, ó bien, por fusión,
constituyen masas ó complejos más ó menos considerables, denominados tejidos.
Estos
tejidos varían entre sí, ya sea por la naturaleza de las células que los forman
ó ya por la sustancia intercelular; de ahí la necesidad de agruparlos en distintas
categorías: á la primera categoría pertenecen los tejidos formados por células
simples y por sustancia intercelular liquida y abundante; á la segunda categoría
pertenecen los tejidos cuyas células han sufrido una transformación parcial y
cuya sustancia intercelular es más ó menos sólida, y á la tercera categoría
pertenecen los tejidos cuyas células han sufrido ya una transformación total
y que carecen de sustancia intercelular.
A
esta última categoría pertenece el tejido muscular y el tejido nervioso.
Este
último tejido es el encargado de recibir las impresiones para transformarlas
luego en sensibilidad ó movimiento y viene a ser, por lo tanto, el agente
principal de nuestros actos voluntarios. Consta de dos elementos esenciales:
las fibras y las células nerviosas.
La
célula nerviosa con sus diferentes prolongaciones desde el doble punto de
vista. anatómico y funcional forma un todo continuo, un todo indivisible, una
verdadera unidad nerviosa á la cual Waldeyer denomina neurón.
Este
término de neurón es considerado hoy como término clásico y, como nos hemos de
ocupar continuamente de él, consideramos necesario definir primero qué es lo
que se entiende por neurón: «El neurón no es más que una célula nerviosa con
todas las prolongaciones que emanan de ellas».
Luego,
si no es más que una célula nerviosa, distinguiremos en todo neurón tres partes
esenciales: primero una parte central (que no es más que la célula propiamente
dicha) que se denomina cuerpo celular, el cual comprende el núcleo con sus
correspondientes nucleolos; segundo: una parte periférica constituida por las
prolongaciones protoplasmáticas y sus diversas ramificaciones; tercera: una
segunda parte periférica constituida por las prolongaciones cilindroejes
cualquiera que sea su extensión, como la función que desempeñe, pudiendo
hallarse en un estado completo de desnudez ó bien revestido exteriormente de
una capa de mielina, y pudiendo formar parte del sistema nervioso central ó del
sistema nervioso periférico.
Veamos
ahora cuáles son las relaciones de los diversos neurones en los centros
nerviosos.
Comunicaciones de los Neurones
Tanto
las fibras como las células nerviosas deben ser consideradas no como elementos
libres e independientes sino, por el contrario, como elementos que se hallan
recíprocamente unidos para constituir ese todo continuo, ese todo indivisible,
esa unidad nerviosa denominada neurón.
En
cuanto á la estructura de los centros nerviosos podemos decir que nos hallamos
en un nuevo día, puesto que la fórmula anteriormente dada, de que el sistema
nervioso se compone de elementos esenciales, como ser las fibras y las células
nerviosas, podernos substituirla por una expresión mucho más simple y al mismo
tiempo más exacta: «que el sistema nervioso no es más que el conjunto de un
gran número de neurones.»
Estos
neurones
se
diferencian muchísimo entre sí, no solo por lo que se refiere á su
significación fisiológica sino también a su disposición anatómica, variando
para cada uno de ellos según sea su función.
Es
pues necesario, para poder luego interpretar mejor los fenómenos complejos en
los cuales el eje cerebroespinal es el asiento, conocer muy bien las
relaciones recíprocas de los diferentes neurones.
Esta
cuestión de importancia capital ha permanecido durante mucho tiempo sumida en
la más completa oscuridad: pero en estos últimos años gracias a la aplicación
de diversos métodos técnicos, ha podido ser resuelta de una manera más ó menos
satisfactoria.
A
este objeto examinaremos sucesivamente las concepciones antiguas y las
concepciones nuevas que se tienen acerca del neurón.
Concepciones
antiguas
Las
concepciones que denominamos antiguas se basan en este hecho anatómico
(completamente hipotético, puesto que nunca -se ha comprobado), que
las células nerviosas se anastomosan entre sí en el espesor de la sustancia
gris.
Este
hecho ha inspirado un sinnúmero de teorías de las cuales dos se consideran como
esenciales y se las conoce con el nombre de los histólogos que las concibieron:
como ser Gerlach y Golgi; de ahí sus nombres de «Teoría de Gerlach» y «Teoría
de Golgi».
Teoría de
Gerlach
En
1871 Gerlach emite la primera teoría de conjunto acerca de la agrupación
recíproca de los elementos nerviosos.
Según
Gerlach, las prolongaciones protoplasmáticas de las células nerviosas,
juntamente con sus divisiones y subdivisiones, se transforman sucesivamente en
un gran número de fibrillas muy finas y delicadas que se anastomosan entre
ellas primeramente, y luego con las prolongaciones similares de las células
nerviosas vecinas. De este modo resulta la formación de una red difusa y
continua en toda la extensión de la sustancia gris, para cuya formación
concurren toda las prolongaciones protoplasmáticas de las células nerviosas.
Esta
red denominada «red de Gerlach» sirve para ligar las células nerviosas que las
constituyen, y así se explican las acciones diversas que ejercen unas células
sobre otras, ya sea en el estado fisiológico normal como en el estado
patológico.
Pero
esto no es todo: sobre cierto punto de la red en cuestión se ve surgir una
cierta cantidad de fibrillas que se dirigen todas a un punto común: allí
convergen, y, al unirse, forman un corto tronco nervioso que algo más lejos se
rodea de mielina y toma el aspecto de un cilindro-eje.
Existen,
pues, según la concepción de Gerlach, dos clases de cilindro-ejes, ó lo que es
lo mismo dos órdenes de fibras nerviosas: unas, las fibras ordinarias, que son
universalmente admitidas y que provienen, por la prolongación de Deiters, de la
célula nerviosa misma; y otras, que tendrían su origen en la red de Gerlach, y
por lo tanto, emanarían, como la misma red, de las prolongaciones dendríticas.
En
el trabajo de Gerlach por primera vez se expresa formalmente esta idea de red nerviosa continua
que,
a simple vista, parece lógica; de ahí que en un principio fue considerada como
un postulatum necesario.
En
efecto, esta idea de continuidad en las unidades superiores del sistema
nervioso es muy seductora: puesto que es más fácil concebirla en esta forma que
en aquella que supone que un órgano caracterizado por la unidad de acción esté compuesto de una serie de elementos
discontinuos.
Es
por esto que se explica, sin duda,
el gran numero de partidarios que ha tenido la teoría de una red continua: sin embargo, es una teoría sin base,
simplemente ideada para satisfacer el espíritu científico, pues está fundada
en el examen de cortes tratados por el cloruro de oro, de cortes coloreados al
carmín y luego disociados.
Estos
métodos no permiten comprobar en la sustancia gris otra cosa que un desorden
completo de prolongaciones celulares, pero en aquella época esto bastaba y la
idea de que el sistema nervioso estuviera compuesto de elementos discontinuos
hubiera sido absurda.
La
red ínterprotoplasmática de Gerlach no ha resistido á las observaciones hechas
por parte de Max Schultze y de Heule con ayuda de otros métodos técnicos: de
ahí que hoy día no despierte sino un simple interés histórico.

FIG. 1 – Esquema de la teoría de Gerlach
según Cajal. La figura representa un trozo de la
médula espinal: la sustancia gris, cuyos límites están determinados por líneas
punteadas, está ocupada por una red difusa formada por las prolongaciones
dentríticas de todas las células nerviosas; á esta red llegan las fibras de las
raíces sensitivas S; de las células
del cuerno anterior de la sustancia gris parten en forma
de cilindro-ejes las fibras de las raíces motrices m. Para completar este esquema hay que suponer que parten de la red
difusa fibras que se dirigen hacia el cerebro para llevar a ese órgano las impresiones
sensitivas y que, por otra parte, salen de esa misma red fibras que vienen del cerebro para llevar a la
médula las órdenes de los movimientos.
Teoría de Golgi
Poco
tiempo después, en 1873, Camilo Golgi hizo un descubrimiento que debía
revolucionar la histología del sistema nervioso.
Habiendo
sumergido Golgi en una solución de nitrato de plata fragmentos de tejido
nervioso fijados por bicromato de potasa, vio que ciertas células nerviosas se
coloreaban de negro y que al mismo tiempo se producía un depósito del mismo
color en la solución. Este depósito invadía las más finas expansiones de las células,
alterando así el color amarillo claro del fondo del corte y hacía resaltar esos
elementos – ofreciendo pues, ellos, un aspecto hasta entonces desconocido.
De
los métodos de coloración y de disociación, hasta entonces empleados, ninguno
había permitido comprobar la riqueza y la extensión considerable de las
arborizaciones que emanan de las células nerviosas.
La
Fig. N° 3 representa una preparación de León Azoulay, una célula nerviosa de la
corteza cerebral del hombre coloreada por el método de Golgi: se ve claramente
cuán rica es la célula en prolongaciones protoplasmáticas ó dendríticas, cuyas
ramas están erizadas de espinas ó apéndices periformes (más tarde nos ocuparemos
de la función que, se suponía, efectuaban esas espinas.)
De
la base de la célula se ve partir el cilindro-eje, prolongación más bien
delgada, de calibre uniforme, que emite finas ramitas colaterales: como este
cilindro-eje es el encargado de trasmitir las excitaciones motrices voluntarias
a la médula espinal, se comprende que su extensión será considerable comparada
con el volumen [sic] del cuerpo
celular.
Comparando
ahora esta figura con aquellas que se obtenían antes con la ayuda de la disociación
y la coloración del carmín, se comprenderá cuál habrá sido la sorpresa y
perplejidad de los histologistas cuando apareció el método de Golgi.
Pero
esta sorpresa se desvaneció cuando Pablo Ehrlich en 1886 descubrió el método
de coloración de los tejidos nerviosos por el azul de metileno, el cual daba
los mismos resultados que el método de Golgi; de ahí pues que fué necesario
admitir que la impregnación del cromato de plata responde á la realidad ó, al
menos, muy aproximadamente.
La
importancia de este método está en que si bien es cierto que no da más que
siluetas, éstas sin embargo, son exactas; por esta razón, histologistas, en
su mayoría alemanes, se han sublevado contra este método «unilateral», contra
esta técnica que no permite el conocimiento del contenido de las células. A
esto puede responderse que más de una técnica es «unilateral», es decir, que se
propone el estudio de una sola parte y no del conjunto para hacerlo de una manera
más precisa: además el estudio de un punto tan complejo como lo es sistema
nervioso no puede hacerse de otro modo que por la colaboración de un gran
número de métodos.

FIG. 2 – Esquema de la teoría de Golgi
según Ramón y Cajal; S, fibras de las
raíces sensitivas; m, fibra de las
raíces motrices; CC células del tipo
II cuyos cilindro-ejes terminan en arborizaciones muy ricas; del anastómosis de
las ramificaciones de esos cilindros-ejes con las raíces posteriores y el de
las colaterales de los cilindro-ejes de las células de los cuernos anteriores
resulta una red de cilindro-ejes difusa.
Indudablemente,
el desarrollo científico en esta materia se hizo de una manera lógica; si el
método de Golgi tuvo durante cierto tiempo tal preponderancia que conmoviera a
algunos, fue porque antes de estudiar los detalles del interior de las células
nerviosas; debía desmezclarse la forma de sus elementos y sus límites
interiores.
En
efecto, todos los descubrimientos objetivos hechos por Golgi son de suma importancia:
marcan en la histología del sistema nervioso un progreso capital.

FIG. 3 – Célula de la corteza cerebral
del hombre (célula del tipo I de Golgi coloreada por el método de Golgi, dibujo
de Azoulay, según sus preparaciones). c, cuerpo celular; a, rama
protoplasmática; pp, ramificaciones protoplasmáticas ó dendríticas
formando penachos; dd, dendríticas de la base; cy, cilindro eje; col, colaterales del cilindro-eje. Véase
las espinas que erizan las dendríticas.
Golgi
puso de manifiesto los tres hechos siguientes:
1°
Las expansiones protoplasmáticas no se anastomosan entre si; se terminan libremente.
Esto
importa la negación completa de la red Gerlach.
2°
Todas las células nerviosas, sin excepción, poseen un cilindro eje.
3°
Los cilindro-ejes están ramificados y por consiguiente hay que distinguir, en
las células que las originan, tipos.
a)
Células en las que el cilindro-eje largo
no emite más que finas ramas colaterales, contribuyendo á formar la
sustancia blanca: estas células se denominan células del tipo 1° de Golgi.
b) Células en que el cilindro-eje corto se transforma a poca distancia de
la célula en ramificaciones sucesivas, formando una rica arborización destinada
a permanecer en una región poco extendida de la sustancia gris que le rodea:
estas células se denominan células del tipo II de Golgi; figura N° 4.

FIG. 4 – Célula de cilindro-eje corto
(célula del tipo II de Golgi) de la corteza del cerebelo de un gatito, coloreada
por el método de Golgi, según Van Gehuchten: prolongación cilindro-eje pr
cyl. Las ramificaciones de esa prolongación forman una arborización de una
riqueza extrema.
Estas conclusiones son hechos positivos de gran
valor, pero Golgi, al querer
agruparlas en una teoría de estructura general, no pudo separarse del ambiente
que le rodeaba: la red de Gerlach que acababa de ser demolida fue de nuevo
reconstruida con la ayuda de los elementos descubiertos: los cilindro-ejes
cortos y los colaterales de los cilindro-ejes largos. Supone Golgi que esas ramificaciones
se anastomosan para constituir una red nerviosa continua como la de Gerlach,
pero formadas por prolongaciones cilindro-ejes y no protoplasmáticas.
Como
vemos, la teoría de Golgi presenta gran analogía con la teoría de Gerlach, pues
en ambas es una red anastomótica lo que une a las células entre sí, y no
podía ser de otra manera pues la idea de
continuidad necesaria de la red nerviosa estaba arraigada profundamente
en el espíritu de los hombres científicos de aquella época.
Su
diferenciación consiste en que para Gerlach esta red estaría formada
exclusivamente por las prolongaciones protoplasmáticas, mientras que para
Golgi por las fibrillas desprendidas de las prolongaciones cilindro-ejes:
siendo una red interprotoplasmática en el primer caso e intercilindro-eje en el
segundo. Esta teoría, como la de Gerlach, está actualmente abandonada.
Concepciones
nuevas
En
1888, Ramón y Cajal substituía el procedimiento lento de coloración empleado
por Golgi por el procedimiento rápido que se denomina procedimiento de la doble
ó triple impregnación.
Después de perfeccionar el método, utilizando preferentemente
los sujetos jóvenes lo aplica sucesivamente al estudio de la médula, del
cerebro, del bulbo olfatorio, de los centros ópticos, del gran simpático, etc.
Con
la ayuda de este método pudo ver que no
existe ni la red de Golg¡ ni la de Gerlach; descubre que las
extremidades de los cilindro-ejes son libres, estableciendo así la
unidad anatómica del neurón.
Según
Cajal, las extremidades libres se ponen en comunicación por contigüidad; no
con prolongaciones similares, sino con prolongaciones protoplasmáticas ó con
el cuerpo mismo de otras células nerviosas (figura numero 5).
De
estudios hechos de los diversos órganos nerviosos y, especialmente, del cerebro
y retina llega Cajal á deducir que la corriente
nerviosa es centrífuga en los cilindro-ejes, y pasando esta corriente nerviosa
de neurón a neurón, se efectúa del cilindro-eje a las prolongaciones
protoplasmáticas o al cuerpo celular.

FIG. 5 – Esquema de la teoría del neurón
según Ramón y Cajal. S, S', fibra de
las raíces sensitivas y célula de los ganglios raquídeos de donde las fibras de
ésta categoría emanan; la célula S'
es unipolar, pero su única prolongación se bifurca inmediatamente y dá origen á
una fibra que se dirige a la periferia (nervio periférico sensitivo) y a una
fibra que se dirige hacia la médula (raíz posterior ó sensitiva). Cuando llega
a la médula la fibra radicular se bifurca, y dá una rama ascendente y una rama
descendente: cada una de esas ramas dan aún colaterales que se ponen en
comunicación por “contigüidad” con las células de la médula. Para mayor simplicidad
se ha imaginado que las células motrices de donde parten las fibras de las raíces
motrices son la m como lo indica la figura.
Esto es lo que constituye «la teoría de la polarización dinámica de los elementos nerviosos», por la que el neurón aparece como verdadera unidad fisiológica (figura nú